El Niño Desde el Punto de Vista Biológico

Niño jugando con arena en la playa durante el atardecer, con los brazos extendidos.

Cada niño llega a la vida con una organización biológica distinta, determinada por su estructura corporal, el funcionamiento de sus elementos orgánicos y la existencia de una serie de fuerzas que tienden a manifestarse. Es decir, el nuevo ser no nace como una tabla rasa o un recipiente vacío, sino que trae consigo una serie de características determinadas por la herencia. 

La existencia de la herencia biológica es indiscutible, pues se ha comprobado que los seres humanos reproducen algunas características de sus antepasados, y su mecanismo se explica por medio de los genes. Éstos, que son los portadores de los caracteres hereditarios, provienen en igual número del padre y de la madre, y según la forma en que se combinen, permiten que aparezcan determinados caracteres: rasgos físicos estatura, color de los ojos y del cabello, proporciones generales del cuerpo, etc., anomalías estructurales y funcionales y predisposiciones en la constitución física.

Actualmente se reconoce que los caracteres biológicos no se transmiten directamente de ascendientes a descendientes, sino que existe la posibilidad de que en condiciones análogas a la de esa combinación en genes de seres anteriores se produzca un desarrollo que conduzca a la aparición de caracteres semejantes.

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