El Niño Desde el Punto de Vista Psicológico

Niño mirando por la ventana con expresión pensativa

El estudio de la psicología del niño, como estricta investigación científica, se inició en 1881cuando el fisiólogo y psicólogo alemán Wilhelm Preyer (1841-1897) publicó El alma del niño, obra universalmente reconocida como el punto de partida de la moderna psicología infantil. 

Desde entonces, numerosos aportes de diversos investigadores han puesto de manifiesto que el niño posee una vida psíquica de estructura propia y que, por ello, no es posible considerarlo como un adulto en miniatura o como un hombre incompleto, sino como un ser cualitativa y cuantitativamente diferente del adulto: el niño es esencialmente niño.

Durante la infancia el desarrollo psíquico es continuo, pero no uniforme. De ahí que sea posible distinguir tres periodos, cada uno de los cuales tiene características peculiares: primera infancia, que abarca del nacimiento hasta los tres años; segunda infancia, de los tres a los seis años; y puericia, de los seis a los doce años. Estos períodos, a pesar de los complejos factores y funciones que los precisan, muestran una unidad indisoluble y original. 

Singulariza a la primera infancia el predominio de la vida instintiva. El niño vive una vida puramente biológica, pues le dominan las necesidades fisiológicas de adaptación al medio ex-terno. La afectividad, que es el modo típico de expresión de su psiquismo, poco a poco se va diferenciando, pues los gestos del niño traducen sus emociones: miedo, enojo y simpatía. Adquiere un lenguaje rudimentario, que lentamente va perfeccionando con la articulación de los sonidos y la comprensión del lenguaje ajeno. 

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