PREMISAS Y CONDICIONES DEL TRABAJO INDIVIDUAL DURANTE LA FORMACION DEL INDIVIDUO

Ya mencionamos que semejante forma de trabajar, sobre todo el trabajo individual productivo o creador, es posible sólo bajo ciertas condiciones previas. Si, según dice Dörpfeld, lo más importante de esta forma de trabajo consiste en que “exige entera y exclusivamente la actividad propia del alumno, de suerte que es precisamente en esto donde culmina todo aprender”3°, entonces este modo de estudiar requiere una cuidadosa atención y una observación de las condiciones indispensables. Un trabajo individual sin orientación ni cuidado se encuentra hoy en muchas partes. En esos casos sería mucho más apropiada la denominación de por sí anticuada “ocupación silenciosa”. Con el fin de distinguir de esas formas el buen trabajo individual consideraremos una vez más sus condiciones y premisas:

  1. a) Condiciones que ha de cumplir el maestro:
  2. Dar tareas claras, comprensibles y, sobre todo, adecuadas al niño.

Solo los temas adaptados al modo de ver y razonar del niño o que se lleven dentro del horizonte interrogativo del alumno, se prestan a una elaboración autónoma.

  1. Procurar buenas condiciones de trabajo (Lugar de trabajo, disciplina laboral).
  2. Ejercer un imperceptible control y vigilancia del trabajo. (Dirección de cerca o de lejos, vigilancia también en la pieza contigua, custodia por alumnos responsables como ayudantes).
  3. Proveer los medios de trabajo correspondientes.

(Una condición imprescindible son los medios de trabajo con los cuales y guiados por los cuales los alumnos deben adquirir sus conocimientos y habilidades.

  1. Aprovechar el resultado del trabajo para toda la clase.

A más de fiscalizar los rendimientos por medio del autocontrol, es necesario que el resultado del trabajo se haga accesible a la comunidad de la clase. Por lo menos el maestro debe enterarse. Más valioso es, por cierto, el aprovechamiento posterior en clase, por ejemplo, mediante relaciones de los mismos alumnos y el informe que se da acerca de los buenos trabajos. El motivo primario que lleva a ejecutar un trabajo no siempre es un verdadero interés en el asunto mismo; a menudo es la esperada distinción por el maestro, el reconocimiento por la clase. Si esta ambición se mantiene dentro de límites normales, debe valorarse positivamente.

  1. b) Condiciones que han de cumplir los alumnos:

Las condiciones que los alumnos tienen que cumplir en un buen trabajo individual, son incomparablemente mayores que en la enseñanza directa tradicional. Son, entre otras:

  1. El dominio de buenas formas de trabajo

No todas las clases disponen desde un principio de las formas y técnicas del trabajo independiente. Nada más arriesgado que colocar a los niños, sin ninguna indicación de las técnicas, sin ejercitación en los modos de trabajo, ante tareas que no pueden cumplir, frente a las cuales han de sucumbir interior y exteriormente.

Las clases que en la enseñanza no han sobrepasado aún el método de las “andaderas”, del “impulso ajeno que marca el compás” y del procedimiento magistral de interrogación y desarrollo, tendrán naturalmente más dificultades que aquellas que también en la enseñanza directa ya han tenido que hacer trabajos independientes, que han aprendido a cumplir con tareas mayores por su propia cuenta, a expresar coherentemente ideas propias, a analizar por sí solos un trozo de lectura, a resolver problemas sin ayuda, etc.

  1. El dominio de las técnicas de trabajo

También éstas han de practicarse en la escuela: el trabajo autónomo con el libro, el texto, la utilización del diccionario y de la enciclopedia, el trabajo con el atlas y la observación independiente en el experimento y ante el fenómeno natural. Además, se precisa cierto conocimiento de las formas de representación: bosquejos, dibujos, tablas, estadísticas; todo esto, los alumnos deben saber confeccionarlo; ejecutar un trabajo de acuerdo con una instrucción, llevar a cabo un experimento según una indicación, etc. Ninguno de esos modos y técnicas de trabajar se sobreentiende, deben practicarse una y otra vez. Por añadidura informaremos a nuestros niños sobre la aplicación de técnicas especiales, a fin de darles categorías e ideas directrices para la ejecución de trabajos que se reiteran con frecuencia.

Por ejemplo: ¿Cómo se contempla un cuadro? ¿Cómo dividimos una composición? ¿Cómo interpretamos un trozo de lectura? ¿Cómo se trabaja con el atlas? ¿Cómo abordamos un problema aritmético? ¿Cuál es la mejor forma de aprender de memoria? ¿Según qué reglas se hacen los apuntes en una libreta? Más especificado aún: ¿Cómo se corrigen errores de ortografía? ¿Cómo se prepara un dictado? ¿Cómo contemplamos una planta, un animal? ¿Cómo se viaja a un país lejano? ¿Cómo se mira una montaña, un río, una ciudad desconocida etcétera?

  1. La educación para la ayuda mutua

En la escuela unitaria, pero en parte también en la graduada, la verdadera ayuda vecinal es muy valiosa. Debe iniciarse tempranamente. El niño menor y más débil se va adaptando imperceptiblemente a la atmósfera laboral de los grandes. Experimenta y ve cómo hay que trabajar. Pero; además aprende a pedir ayuda, a tiempo, cuando las dificultades se le hacen demasiado grandes. También aprende a prestar ayuda más tarde cuando esté en condiciones de hacerlo.

También a este respecto la moral de trabajo de una clase, eso es, el orden interior de las condiciones y de la ejecución del trabajo, surgido del espíritu de la escuela, es siempre mucho más importante que las interminables enseñanzas y controles directos del maestro.

  1. La elección del lugar de trabajo

La elección y asignación del lugar de trabajo es variable y depende del grado de rendimiento e intensidad del trabajo. Los niños “habituados” al trabajo, que han hecho suyas las actitudes correspondientes y dan una garantía de buenos rendimientos, pueden ocuparse, a mayor distancia (pieza contigua y hasta en el propio hogar); otros alumnos, que aún no ofrecen una garantía absoluta de trabajo serio, permanecen en el aula, bajo la vigilancia más o menos directa del maestro.

 

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