Las combinaciones en los genes

Las combinaciones de los genes al pasar de una generación a otra hacen prácticamente infinita la variedad de los individuos humanos, animales y vegetales, y por lo tanto de sus características. El ambiente también influye, y a veces grandemente, en la manifestación de las características. Hay flores de una misma planta que en un ambiente tibio son rojas, y en uno muy caliente, blancas; dos mellizas un vitelinas es decir del mismo huevo materno- pecosas, criadas, una a la sombra, y otra, expuesta a la luz solar, manifiestan de muy diferente manera esa característica de su constitución genética. Los hijos de negros no nacen negros como sus padres, sino pardos, o morenos, y se van oscureciendo de acuerdo con su constitución genética (hay infinitos matices de negro, como de blanco y de “amarillo”) y también según el ambiente en que viven. En el color de la piel el factor genético obra con más fuerza que el factor ambiental, pero éste no debe ser desdeñado. El cambio de color de la piel por condiciones de ambiente se prueba fácilmente; durante el verano, y muy en particular en lugares donde la radiación solar es más fuerte y constante en el campo, en la playa o en la montaña- la piel cobra un tinte más fuerte que el ordinario.

Citaré dos casos más de la influencia ambiental en el comportamiento genético. Uno se refiere a la raza de conejos Himalaya. Estos conejos tienen las patas negras y el cuerpo blanco. Se supuso que la parte negra se debía a la manifestación de una característica por in-fluencia del ambiente -en este caso el frío pues las extremidades estaban más en contacto con bajas temperaturas que el resto del cuerpo. Se afeitó en pleno invierno a un conejo de esa raza en una parte blanca del lomo, y se le obligó a vivir al aire libre. Tal como se esperaba, el pelo que creció en el lugar afeitado fue negro. El conejo poseía genes que a un cierto grado de baja temperatura que afectara directamente cualquier lugar del cuerpo, producía piel negra. El otro caso es el del huevo del erizo de mar. La célula original inicia el proceso de división, duplicándose, cuadruplicándose, etc. Si se deja que continúe su desarrollo normal, cada una de las dos primeras células producirá por multiplicación sucesiva la mitad del erizo; pero, si antes de que continúe la división más allá de las cuatro prime-ras células se secciona el huevo por la mitad, entonces cada parte, en lugar de producir solamente la mitad del erizo, produce un erizo entero. ¿Qué ha ocurrido? Un cambio de condición ambiental. Mientras las cuatro células del erizo permanecían unidas, cada par tenía como ambiente o contorno, por un lado, a las dos células vecinas y por el otro al agua de mar; al ser sepa radas, el contorno de cada par fue exclusivamente el agua. Esto determina diferencias que altera el proceso de desarrollo de la célula.

Infinidad de experimentos con animales y vegetales demuestran la influencia notable de las condiciones ambientales; y con el hombre estas diferencias aumentan en calidad y número, debido al alto grado de receptividad de su constitución genética, que le per-mite crear un ambiente complejo y singular, que aumenta a su vez su receptividad; creándose así un círculo de interacción cada vez más amplio y avanzado. Por todo lo que se sabe, el hombre es una forma evolucionada de alguna familia animal, que está siendo identificada, cada vez con mayor aproximación, entre los primates.

El paso biológico del animal primate al hombre se debe a un proceso de cambio o mutación de genes. Cuando un cromosoma en el cual ha ocurrido una mutación-por causas externas o internas- hace su duplicado para la nueva división celular, este duplicado reproduce tan fielmente los genes mutados como los genes que no han sufrido cambio. De esta manera, la mutación se hereda y se perpetúa. La inmensa variedad de genes que hay en cada especie viviente es el resultado de mutaciones, muchas de las cuales se remontan a millones de años. La mutación es una de las fuer-zas más poderosas de la evolución. Mediante ella surgen infinitas variedades de las formas de vida existentes: las plantas con flores, de los helechos y musgos; los pájaros y mamíferos, de los reptiles; el hombre, de ciertos primates.

La evolución biológica es un cambio en la herencia, es decir en los genes. Este cambio puede ser producido por la interacción de tres causas principales: mutación, nuevas combinaciones de genes y selección.

Entre las especies de primates debió haber una o varias cuya constitución genética estaba “más cerca” de lo que luego fue el genotipo humano y al cual se pudo quizás llegar por hibridación. Es presumible que las condiciones ambientales en que esas especies vivían, hayan estimulado o acogido favorablemente ciertas mutaciones en sus genotipos. Algunos investigadores conjeturan que un paso en la preparación del cambio genético del primate al hombre, pudo haberse dado cuando aquél inició un nuevo método para viajar por el aire de un lugar a otro: en vez de saltar de rama en rama, comenzó a balancearse de una rama a otra, como lo hacen los trapecistas volantes en el circo. En el balanceo de rama en rama, el cuerpo quedaba colgado de los brazos y esto le obligó a adoptar una posición completamente diferente de la del animal, que se apoya y camina sobre sus cuatro patas. Como consecuencia del ejercicio de balanceo se produjeron adaptaciones estructurales: el cuerpo se acortó y se hizo compacto, la pelvis comenzó a soportar las vísceras; las articulaciones de los hombros tuvieron más juego, lo cual tuvo grandes consecuencias, pues permitió al hombre, entre otras cosas, extender el alcance de su poder agresivo con el lanzamiento de la piedra y el venablo, y el manejo de la cachiporra, etc. 

 

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