En qué consiste el contenido formativo 

Todo maestro debe preguntarse siempre de nuevo en qué consiste el contenido formativo universalmente válido y perenne del tema en cuestión, o sea, hasta qué punto aquella unidad formativa visualiza ciertos problemas fundamentales, situaciones básicas, valores y métodos generales que luego puedan servir como ejemplos sustituyendo a otros.

Indicaciones

En resumidas cuentas, llegamos a las siguientes reflexiones con respecto a la acertada selección temática:

  1. Han de aplaudirse, hoy en día, todas las medidas genuinas tendientes a limitar la superabundancia temática. “Un saber enciclopédico no enseña al espíritu”.
  2. La elección responsable de los contenidos formativos se guiará por:
  3. a) los límites trazados por el plan formativo y sus indicaciones temáticas;
  4. b) el principio de realismo y significación vital de los temas para la vida actual y futura de los niños;
  5. c) los valores de los contenidos que integran los temas.
  6. d) el principio del aprendizaje ejemplificado con casos representativos elegidos que permitan un estudio profundizado esclareciendo al mismo tiempo, a fondo, el método de investigar y reconocer, o
  7. e) el principio de condensación, es decir, una selección de temas típicos, conservándose la visión total (“formación de islas”), o bien
  8. f) el principio de una sencilla selección de acuerdo con la primacía de valores (paulatina elaboración de un canon determinado de contenidos didácticos valiosos para la escuela primaria)
  9. La preparación de los temas debe hacerse:
  10. a) con miras al nivel evolutivo, las aptitudes e intereses de los niños y la situación didáctica;
  11. b) según la fecundidad y capacidad para un determinado modo de trabajar.

El ordenamiento de los temas didácticos

El problema

En cuanto al ordenamiento de los temas, cuestión que retendi ahora nuestra atención, el problema es éste: ¿en qué forma, con que preparación didáctico metódica, presentaremos y trasmitiremos al alumno esos temas elegidos, “ejemplificados” o “condensados”?

Se nos ofrecen dos posibilidades diferentes de ordenar el material discutidas y ensayadas desde hace mucho y, sin embargo, pendiente aún de que se llegue a una última decisión:

  1. a) la forma de enseñanza dividida en materias o asignaturas acostumbrada y practicada de antiguo también en la escuela primaria, y b) la forma de la llamada enteriza globalizada o integrada, que, en vez de partir de las distintas materias didácticas, lo hace directamente de los fenómenos y totalidades vitales que coloca en el centro de la enseñanza.

Entre estas dos posibilidades pueden elegir el maestro de hoy o sigue siendo fiel a la consabida enseñanza por materias, a pesar de todos los interrogantes que han surgido en su torno, o bien sigue el camino de la enseñanza globalizada, en cuyo caso deberá decidirse sí la misma debe abarcar muchas o sólo algunas asignaturas muchas o pocas unidades formativas.

La posibilidad muchas veces mencionada de trabajar por “épocas didácticas de ahí el concepto de enseñanza época no constituye sino un determinado planeamiento de organización didáctica, de tal modo que dentro de la enseñanza por materias se coordinan ciertas lecciones o bien que determinadas unidades formativas, con un centro de gravedad específico inequívoco, se alternan. 

Los planes educativos, publicados ahora por todas partes, dejan al criterio del maestro la elección a de su procedimiento didáctico. Luego de conversar con el inspector y en concordancia con el cuerpo docente, puede seguir uno u otro camino. Es cierto que debe tener presente, desde un principio, que con ello van a cambiar no sólo su horario y plan de trabajo, sino también su proceder didáctico metódico. En oposición a los programas de estudio de antaño, con los cuales la autoridad superior causaba muchas veces las mayores dificultades al maestro que aplicaba el método de la enseñanza integral, llama la atención como ahora se le deja libre el camino hacia una bien fundada y seria aplicación de ese método. Esto también señala un cambio inconfundible en nuestro pensamiento didáctico y pedagógico. Ya mencionamos en otro lugar que ya el concepto de “unidad formativa”, tan usado en el presente, indica esa tendencia inconfundible hacia la enseñanza globalizada.

A pesar de esta distinction, actualmente tan en boga, entre enseñanza por materias y enseñanza globalizada, cabe plantear en seguida esta pregunta: ¿Se trata realmente de formas enteramente opuestas de ordenación temática? ¿Está bien enfocado el problema de enseñanza por materias o globalizada, o será que la pregunta está formulada erróneamente, debido a un determinado desarrollo histórico? Dicho con otras palabras: ¿No contiene la enseñanza globalizada mucho más que tan sólo otra manera de ordenar el material? ¿No tienen ambas orientaciones, los defensores de la enseñanza por materias y los de la globalizada, sus propios argumentos serios, muy difíciles de refutar por sus adversarios? Estas pocas preguntas bastan para evidenciar que probablemente no exista otro sector de la estructuración didáctica donde las malas inteligencias sean tan numerosas y tan grande el peligro de no entenderse. Éste aumenta todavía por el hecho de que frente a la enseñanza tradicional por materias tenemos una plétora de formas globalizadas, unas indudablemente válidas y bien ideadas, pero otras lamentablemente distorsionadas que con razón provocan la crítica de los opositores, porque les ofrecen puntos de ataque demasiado ostensibles. Esa crítica se limita a esos casos extremos, en vez de enfrentarse con la idea propia y genuina de la enseñanza globalizada.

Por eso formulamos siempre de nuevo la pregunta relativa al problema pedagógico dela enseñanza globalizada y no sólo por su faz didáctico metódica: ¿Cuál de las formas de ordenamiento temático ofrece mejores posibilidades de surtir un efecto formativo profundo? ¿La enseñanza por materias o la globalizada? ¿No será posible que una materia despliegue su fuerza formativa aun dentro de la enseñanza dividida, siempre que esa división no se entienda en sentido científico, sino que la enseñanza se imparta en la forma de una “orientación” en la materia, referida a la vida, igual que en una buena enseñanza globalizada? ¿O tenemos que decidirnos inevitablemente por una sola de las dos posibilidades?

 

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