
¿Hay algo que en el transcurso del proceso formativo del niño no pueda ser o llegar a ser “medio de trabajo”? Considerando el asunto más de cerca, llegamos a una concepción amplia y otra más restringida. La concepción más amplia, sostenida también por Petersen, comprende por medio de trabajo la realidad misma como medio de formación, o sea, los medios naturales buscados, provistos y llevados, pero también el taller, el laboratorio, el jardín escolar, las herramientas y hasta la convivencia escolar en la comunidad de la clase y del grupo, en fin, toda la plétora de situaciones formativas que resultan de la convivencia y enseñanza en la escuela. Así define Petersen: medio de trabajo es un objeto cargado de una intención inequívoca, confeccionado para que el niño pueda formarse, por su intermedio, de una manera libre e independiente.
En el sentido más restringido y usual, hoy en día, comprendemos por medio de trabajo todas esas representaciones escritas o gráficas, juegos instructivos, tarjetas de ejercicio, problemas, y en parte también todas las enciclopedias, léxicos, atlas y colecciones. Los medios de trabajo no son, pues, “medios de enseñanza” o “material didáctico” en el sentido tradicional. Su función no es sólo la de visualización, como la de estos últimos, sino que deben dar al alumno oportunidad y estímulo para compenetrarse, en la forma más independiente que sea posible, de un conjunto de cosas, de un sector aritmético o lingüístico, para asimilar un saber por su cuenta o para practicar placenteramente y consolidar para la vida lo que haya adquirido. Pero, por otra parte, su posición no es independiente ni responde a leyes propias. Sólo su acertada aplicación didáctica los convierte en medios valiosos de formación. No pueden ni deben sustituir al maestro; son “medios auxiliares” en el proceso formativo. Si se ponen en el lugar del maestro y su enseñanza, entonces sus efectos serán negativos. “El objetivo de la utilización de medios de trabajo consiste en que el niño aprenda a imponerse a sí mismo exigencias cada vez más numerosas y amplias” (Rother). Esto pone en evidencia, al mismo tiempo, la relación existente con la enseñanza diferenciada y la individualizada.
- SU APLICACIÓN DIDÁCTICA
Con el fin de introducir un orden intrínseco y una clara distinción en la hoy tan desconcertante abundancia, en ese abigarrado montón de medios de trabajo ofrecidos, tenemos que dividirlos, en función de su aplicación didáctica, en:
- a) Medios de formación que sirven al trabajo de formación propiamente dicho permitiendo la elaboración de nuevos contenidos. He aquí la novedad didáctica: autoformación mediante los medios de trabajo. Es éste el lugar didáctico de la enseñanza en grupos o del trabajo individual. El medio de trabajo es un material “virtualmente cargado” cuya utilización no se posterga hasta haberse tratado el tema. Se le asigna la función de permitirle al alumno voluntarioso a adquirir, con su ayuda y de manera autónoma, nuevos contenidos formativos. Esos medios de formación comprenden: cuadernos de trabajo con instrucciones, obras de consulta, diarios, mapas, gráficos, material numérico, estadísticas, cuadernos de lectura, etc. De especial importancia son las instrucciones de trabajo que traen.
- b) Medios de ejercitación que sirven a la repetición y ejercitación sistemáticas, a la práctica de conocimientos y habilidades. Pueden darse dos formas: Medios para un repaso metódico de conocimientos en virtud de lo que la clase ya tiene elaborado. Lo aprendido se resume bajo nuevos aspectos y se le da un repaso mediante instrucciones con autocontrol. Medios para le ejercitación de habilidades (técnica aritmética, de lectura y ortografía, etc.). Hay que combinarlos guardando la continuidad, su aplicación es posible sólo después de haberse tratado un tema, y requieren, aun más que los otros medios, autocontroles de toda índole. Estos medios de trabajo se emplean dentro de la enseñanza individualizante: gracias a una organización escolar elástica puede ponerse al día lo que la enseñanza general tuvo que dejar atrás. Esto explica la predilección de que gozan estos medios de trabajo, especialmente en la escuela unitaria.
FORMAS BÁSICAS DE LOS MEDIOS DE TRABAJO
Sólo en forma de un cuadro sinóptico podemos esbozar aquí la superabundancia de los medios de trabajo.
El juego instructivo radica en la actividad natural del niño, el juego, y conduce orgánicamente a los alumnos, sobre todo a los de los grados inferiores, de la escuela primaria, del mundo del juego al mundo serio del trabajo y de la enseñanza. Se trata de medios de aprendizaje y ejercitación originados en el mundo infantil. El juego no es el fin en sí; lo esencial es el contenido disfrazado de juego: lo que se busca es encontrar la respuesta a la pregunta, la solución del problema, la ilustración correspondiente al texto.
Pueden distinguirse:
Juegos individuales: Colocar perlitas y varillas. Cubos con números y sílabas para las primeras letras. Juegos de ordenamiento, de mosaico y rompecabezas.
Juegos para dos: Los niños trabajan en parejas con preguntas y respuestas, juegos de cadena y serie, de aritmética y lectura, lotería, dominó, etc. Juegos en grupo con reglamento: Juegos de lectura y aritmética, juego del tizne, duetos y cuartetos de toda clase. (Aprovechamiento de la emulación). Puede decirse que el empleo de esos juegos didácticos brindó mucha alegría en las clases de enseñanza y ejercitación de nuestras escuelas. Es inconfundible la influencia de los medios de trabajo desarrollados en las escuelas de Montessori, jardines de infantes y escuelas extranjeras (plan Dalton, método Decroly, etc.).
Las tarjetas con tareas o problemas, con su “guía”.
Están íntimamente relacionadas con el primer grupo, sin delimitaciones nítidas. En ellas también se conserva muchas veces el carácter lúdicro: el niño cree jugar, pero ese juego instructivo termina con un trabajo llevado a cabo en forma independiente. Nuevamente se nos presentan las formas para el trabajo individual y en conjunto. De todos modos, también estas formas son placenteras, contienen estímulos que despiertan el interés, haciendo, al mismo tiempo, aprender inconscientemente, adquirir conocimientos y habilidades, y aumentar el propio rendimiento visible. Para ello sirven las tarjetas de control de toda índole. Ya el avance de una tarjeta de trabajo a la otra indica el progreso. Sólo la solución de un problema autoriza a abordar el siguiente.



