EL MAESTRO “REALISTA”

Pero más importante que todas las instrucciones metódicas con respecto a una enseñanza realista, es la encarnación de ese principio en el maestro mismo. En la medida en que el maestro mismo sienta el “non scholae, sed vitae” como impulso para su propia labor, en la medida en que él mismo se esfuerce por ser realista, eso es, abierto y joven frente a los problemas de su época, en esa misma medida disminuye el peligro de que una escuela y su enseñanza sirva más a sí misma y sus intereses que a las tareas más grandes de la vida que constituyen su objetivo. Sólo en una escuela en la cual no sólo se “hable” de la vida, sino donde ésta “se viva”, donde los valores vitales plenos, hoy en día sepultados en la mayor parte del mundo, se realicen nuevamente en una convivencia real, sólo allí podemos hablar, en el sentido más alto del término, de una escuela “realista”.

Tal como lo señalamos anteriormente, a una buena enseñanza corresponde no sólo la preocupación por una comprensión profunda del material didáctico, sino también un serio esfuerzo por afianzar el saber aprendido por medio de la repetición, y la aplicación de las habilidades adquiridas por la ejercitación y el enriquecimiento. Por eso, los conceptos de práctica, ejercicio, ejecución, repaso, estudio y memorización ocupan un puesto importante en toda didáctica. Aunque denoten actividades diversas de maestro y alumnos, pueden resumirse bajo el concepto general de consolidación del éxito didáctico. Dado que los rendimientos alcanzados en virtud de esta consolidación del éxito se revelan en forma demostrable y controlable, hablamos también del principio de rendimiento, aunque en este sentido el concepto de rendimiento se interpreta en forma bastante estrecha y unilateral. Pero la idea es siempre la misma: sin la consciente ejercitación, repetición, memorización, etc., que han de seguir a la adquisición de los materiales instructivos, el éxito provisional de la enseñanza corre peligro, las impresiones y vivencias de la primera trasmisión de contenidos desaparecen y sucumben al proceso natural del olvido, de la misma manera en que fuerzas y habilidades desarrolladas, si no se ejercitan continuamente, disminuyen hasta desaparecer del todo.

QUEJAS SOBRE LA FALTA DE RENDIMIENTO ESCOLAR

El problema del éxito de la enseñanza en la escuela primaria y su resultado formativo, muchas veces tan sorprendentemente pobre, siempre ha sido objeto de detenidas reflexiones en la historia escolar alemana, ¿y motivo de seria preocupación queda al término de todo el esfuerzo escolar y didáctico y de todo ese abnegado trabajo? ¿Qué perdura de ello?

  1. a) Ya en 1928 escribió Kerschensteinor: “Una experiencia desconsoladora era encontrar, en la huerta de conocimientos tan cuidadosamente cultivan por l escuela elemental, nada más que troncos sin hojas. Quien antes de la guerra conocía los resultados de los exámenes de reclutas, podían desesperarse más aún ante el vertiginoso derrumbo do conocimientos y habilidades que no habían entrado, por decirlo así, en ninguna composición química de În vida de los alumnos.”
  2. b) Copel, por su parte, en su último artículo, antes de morir, expresaba: SI nosotros los maestros contemplamos el resultado final de todos nuestros esfuerzos, quedamos desconcertados una y otra vez. ¿A qué se debo el que todas nuestras penas sean vanas? ¿Por qué ese contraste entre el trabajo y su fruto?
  3. c) De especial Insistencia son últimamente las quejas do los sectores de la economía, cl comercio, la industria, y hasta de los colegios secundarlos y profesionales en cuanto al poco rendimiento escolar de los egresados. En análisis especiales y artículos periodísticos se critican los resultados insuficientes logrados por la escuela primaria actual.

No es nuestra intención considerar detenidamente esos reproches ni investigar en detalle su razón o sinrazón, verdad o error. Lo cierto es que, ante las cámaras de comercio e industria, provoco todavía un concepto de “cultura general”, dudoso desde hace mucho. Cierto es también que esos reproches se hacen, a veces, por motivos muy diversos y que de vez en cuando hasta los mismos métodos de análisis son cuestionables. Además, abe señalar que la crítica no es uniforme, sino que apunta hacia direcciones muy diferentes.

¿Qué es lo que, en detalle, se reprocha a nuestra labor escolar?

Los objetos de la crítica son esencialmente tres:

  1. Falta de habilidades elementales: “La misión primordial de la escuela primaria consiste en enseñar a los nlño3a leer, calcular y escribir correctamente. Este objetivo primarlo de toda educación evidentemente ya no se alcanza en la escuela primarla”. He aquí una declaración del Congreso industrial y comercial alemán del 28 de abril de 1955: “De los resultados presentados por las cámaras de industria y comercio se desprende Inequívocamente que el promedio de los rendimientos do los egresados do la escuela primaria revelan un alto porcentaje de resultados defectuosos en cálculos, ortografía y expresión idiomática, ósea, enteramente en aquellos campos que constituyen los conocimientos más elementales que la escuela primaria debe trasmitir. De la misma índole son la mayoría do los reproches que se expresan en conversaciones públicas con círculos económicos, oficinas de trabajo y departamentos administrativos.
  2. Falta de integridad y de formación del carácter: Se señala el “subdesarrollo psíquico” de los egresados de hoy, la falta de madurez profesional, de fantasía, perseverancia y confiabilidad y se exige que se cultiven las “pequeñas virtudes” (honestidad, orden, asco, sentido del deber, compañerismo, etc.).
  3. Contenidos superfluos da la formación elemental: Las exigencias en este sentido no son unánimes. Algunos niegan la necesidad de ciertas enseñanzas (inglés, taquigrafían, primeros auxilios, trabajos manuales, etc.), mientras que otros insisten precisamente en que se dé mayor consideración a las “materias de la economía nacional” y al pensamiento económico.

 

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