DIDÁCTICA Y PEDAGOGÍA

  1. a) La relación íntima entre didáctica y pedagogía general.

El estrecho vínculo entre ambas disciplinas pedagógicas y el error de la opinión, tan frecuente que sostiene que la didáctica puede desarrollarse igualmente en una estructuración independiente, carente de una base pedagógica, ha sido señalado suficientemente por la ciencia pedagógica general de los últimos años. La opinión de que podría haber una cuestión de métodos independiente, surgió en una época histórica del pensamiento pedagógico en la cual la finalidad pedagógica se hallaba establecida en forma casi inconmovible y en la cual, por ende, el centro de gravedad de la evolución didáctica tenía que ubicarse en el perfeccionamiento cada vez mayor de los caminos, en el sentido de un método alambicado hasta sus últimas consecuencias. La escuela pedagógica de Herbart y sus discípulos se caracteriza por esa sobreestimación del método. Desde allí no hay más que un solo paso hasta la fe supersticiosa en el método: quien tenía el método, daría con la cosa. El método se hizo primario. En este suelo creció el sistema de los pasos formales. Con éstos se proponían encontrar, en la estructuración didáctica, métodos cada vez más sutiles, casi podría decirse refinados, creyendo lograr así también éxitos pedagógicos más rotundos.

En oposición a ello hemos reconocido que todo método es secundario, constituyendo tan sólo el resultado lógico de previas reflexiones pedagógico-teóricas de índole general. No toda didáctica se aviene con cualquier pedagogía; no todo método cabe en cualquier sistema educativo. Puesto que toda determinación de fines y la de caminos están siempre íntimamente correlacionadas, se hace posible inferir del método el propósito pedagógico. Los procedimientos didácticos de una enseñanza siempre revelan algo del “espíritu” de esa escuela, la elección de sus métodos permite vislumbrar su orientación pedagógica.

Esta interrelación no siempre se ve en las discusiones pedagógicas; los participantes en la controversia no son siempre conscientes de las diferencias de actitudes pedagógicas fundamentales. Las divergencias “metódicas” muchas veces son desavenencias pedagógicas solapadas. No sería del todo injustificada esta versión de un conocido refrán: “Dime qué métodos aplicas, y te diré qué pedagogo eres”.

No faltan pruebas de esa correlación mutua: muchos sistemas de nuestros pedagogos clásicos contienen, como última realización práctica, como última irradiación de su pensamiento por decirlo así, su propia didáctica que se distingue fundamentalmente de las demás. Esto puede afirmarse con respecto a Herbart, Gaudig, Petersen, etc. Pero también los distintos estilos didácticos del pasado y del presente pueden contemplarse desde el mismo punto de vista: 

  1. a) La escuela instructiva de estilo tradicional se caracteriza no sólo por la metódica, elaborada hasta la astucia, de los pasos formales, por la sobreestimación de la palabra, por el aislamiento de cada alumno, sino que para el que penetra más en el fondo se revela una fuerte actitud pedagógica fundamental con marcados rasgos racionalistas y formalistas.
  2. b) Las nuevas orientaciones didácticas de la escuela activa y de vida social aparentemente están fundadas sólo en nuevos métodos; pero en realidad hay más aquí también: una visión nueva y distinta del proceso formativo y educativo y por ende, naturalmente, también nuevas formas y caminos didácticos.

De modo que debemos convenir con Petersen en que una transformación de la vida escolar ha de esperarse, no de una nueva metódica, sino de una nueva pedagogía. No sólo por nuevas formas metódicas de enseñanza, no sólo a través de novedosos planes de estudio y materias llegaremos a actualizar nuestra escuela, sino únicamente por una visión fundamentalmente nueva del acontecer educativo e instructivo.

  1. b) Didáctica y psicología

Todo maestro sabe, hoy en día, cuánto depende la buena didáctica de las comprobaciones de la psicología. Comprendida en su justo significado, la psicología pedagógica es la mejor “ciencia auxiliar” de la didáctica general. Porque nos proporciona conocimientos funda-mentales acerca del proceso formativo, nos familiariza con las fuerzas psíquicas del niño en todas las edades y nos brinda las bases psicológicas de una enseñanza fecunda. Sin los resultados de la investigación científica del mundo escolar y juvenil, de la psicología infantil y evolutiva, el maestro, sobre todo el inexperto, estaría impotente en sus clases. Pero cuánto ha cambiado esta psicología en Ios últimos decenios, qué plétora de valiosos conocimientos acerca del niño y del alumno, de los procesos y los efectos formativos, nos ha proporcionado la psicología diferenciada.

El desarrollo de la psicología en las últimas décadas muestra claramente hasta qué punto un cambio de las bases psicológicas ha provocado en cada caso una modificación de la didáctica. Si la pedagogía y la didáctica de Herbart sólo eran posibles sobre la base de una anticuada “psicología asociacionista”(que veía su núcleo en la teoría de las “representaciones” y su adecuada asociación), entonces, a la inversa, los nuevos resultados de la psicología voluntarista y de la nueva psicología evolutiva e infantil, tenían que convertirse también en fundamento de una nueva orientación didáctica. Así vinieron de la psicología los fuertes impulsos hacia el movimiento de la escuela activa: la moderna visión del niño como un ser tendiente a la acción fue, en primer lugar, un descubrimiento psicológico. De la misma manera, las modernas ideas de la enseñanza global reciben su motivación más seria de los aportes de la psicología de la totalidad. Por eso es inconcebible una didáctica que no guarde la más estrecha relación con la psicología.

Related Post