Clasificación de los Conceptos

El más conocido expositor de la lógica fenomenológica, Alexander Pfänder (1870-1941), ha elaborado una clasificación de los conceptos muy difundida. En ella distingue por un lado los conceptos que se refieren a objetos, y por el otro, los que establecen relaciones. Llama a los primeros, objetivos, y a los segundos, funcionales. Los conceptos objetivos pueden ser sujeto o predicado; los funcionales, en cambio, se limitan a relacionar otros conceptos: el sujeto con el predicado, o bien los distintos términos de un sujeto o de un predicado compuesto. Por ejemplo: tres conceptos objetivos aislados, “noche”, “larga” y “silenciosa” pueden relacionarse por medio de los conceptos funcionales “es” e “y” formando el juicio “La noche es larga y silenciosa”. Los tres conceptos objetivos han formado el sujeto y predicado compuesto del juicio, en tanto que los conceptos funcionales “es” e “y” actuaron como cópula el primero, y como concepto coordinador de los dos términos del predicado el segundo. Pfänder incluye en su Lógica una detallada clasificación de los conceptos funcionales, que subdivide en a perceptivos y mentales según el siguiente esquema:

EL JUICIO

Se ha dicho más arriba que los conceptos son pensamientos de formas, de estructuras, que a su vez se refieren a ciertas notas de los objetos. Empero, en el acto de pensar, no se piensan conceptos sino juicios. Aun cuando se enuncie por medio de un término un cierto concepto aislado (casa, hombre) se estará pensando un juicio del tipo esto es una casa, esto es un hombre. De ahí que sólo se pueda hablar de los conceptos como elementos de una estructura que es el juicio del que depende su sentido o significación. El juicio es, pues, la forma fundamental del pensamiento, y, por consiguiente, la estructura lógica fundamental, ya que los conceptos son sus elementos, y los razonamientos, las distintas formas de ordenarlos.

En las expresiones:

  1. Sócrates es un filósofo.
  2. El cuadrado es una figura.
  3. El elefante no es un insecto, se observa: (a) que son tres enunciados formados por conceptos; (b) que en cada enunciado se afirma o se niega algo, esto es, se dice de algo que es o que no es; (c) que las tres expresiones

son de carácter aseverativo a diferencia de estas otras:

  1. El cielo azul.
  2. Es Sócrates un filósofo?
  3. Dibuje usted una figura cuadrada.
  4. El elefante no es un insecto! en las cuales se observa que no afirman ni niegan nada. En efecto, la expresión (4) es una simple sucesión de conceptos, la (5) es una interrogación, la (6) una orden y la (7) una expresión admirativa. Para la lógica las expresiones (1), (2) y (3) son juicios, las (4), (5), (6) y (7), no.

Se puede definir entonces el juicio diciendo que es una relación enunciativa entre conceptos, en la que se afirma o se niega algo. Surge de esta definición que, por su carácter de aseveraciones, los juicios son pensamientos delos cuales se puede predicar que son verdaderos o falsos; más aún, que son necesariamente una u otra cosa.

Los conceptos no pueden ser ni lo uno ni lo otro, puesto que nada enuncian; los razonamientos, en cuanto son procesos u ordenamientos lógicos, podrán ser correctos o incorrectos, pero no verdaderos o falsos. Los juicios, en cambio, al enunciar afirmando o negando, no pueden ser más que verdaderos o falsos. Por ello se dijo que los anteriores ejemplos (4), (5), (6) y (7) no son juicios, ya que a una interrogación o a una orden no se les puede afirmar o negar veracidad.

La Proposición

Así como los términos son la expresión de los conceptos, las proposiciones lo son de los juicios. Para estas últimas tienen validez las consideraciones que se han hecho antes acerca de los términos y las palabras, por cuanto las proposiciones pertenecen al ámbito del lenguaje. En efecto, según ha hecho notar Pfänder en su Lógica, las proposiciones constan de palabras y éstas de letras, en tanto que los juicios están formados por conceptos, que son elementos irreductibles.

  1. Sócrates es un filósofo pueden reemplazárselos términos del sujeto, del predicado o de ambos a la vez, por otros términos equivalentes, o sea, que tengan la misma denotación; y así resultarán otras proposiciones que expresan igualmente el juicio (1):

1′. El esposo de Xantipa es un filósofo.

1″. Sócrates es un amante de la sabiduría.

1′”. El esposo de Xantipa es un amante de la sabiduría. Si se conviene que Sócrates y el esposo de Xantipa, denotan a un mismo individuo, y que filósofo y amante de la sabiduría son predicados intercambiables, las proposiciones (1′), (1″) y (1″) expresan el mismo juicio que la proposición (1). Idénticamente, las expresiones (5), (6) y (7), que desde el punto de vista gramatical son proposiciones de carácter interrogativo (5), imperativo (6) y admirativo (7), no expresan juicio alguno, como se ha visto más arriba.

Por lo tanto, no existe una correspondencia exacta entre unos y otros. Un juicio puede ser expresado por varias proposiciones; y, contrariamente, existen en todo lenguaje natural proposiciones que no expresan juicio alguno. Por ejemplo, en el juicio que se expresó con la proposición:

Sólo las proposiciones que gramaticalmente se conocen como enunciativas pueden expresar juicios. De todo esto se desprende, como se ha dicho, que sólo de los juicios se puede predicar que son verdaderos o falsos. Las proposiciones únicamente podrán ser correctas o incorrectas, desde el punto de vista sintáctico, según sea que guarden o no las reglas que la gramática de cada lengua impone.

 

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