DEFINICIONES

Los conceptos tradicionales de didáctica, “metódica” y doctrina de la enseñanza no tienen aplicación uniforme en la terminología pedagógica. De ello resultan, aunque más no fuere debido al peso histórico que traen consigo esos términos, cada vez nuevas confusiones en la aplicación práctica, sobre todo por las múltiples superposiciones que se dan con toda teoría y práctica.

  1. a) En el uso corriente de la lengua comprendemos por doctrina general de la enseñanza (o también estructuración didáctica) o didáctica (de gr. didaskein = enseñar), la teoría de la instrucción y de la confianza escolar de toda índole y en todos los niveles. Trata de los principios, fenómenos, formas, preceptos y leyes de toda enseñanza sin reparar en ninguna asignatura en especial. En el lenguaje práctico del presente se ha consagrado en los países de habla alemana cada vez más también el concepto de metódica (Methodik) (de gr.mda=por, hodos = camino), aunque esta aplicación sinónima, de rigor, no es admisible. Porque metódica es, etimológicamente, metodología: por “método” comprendemos la indicación del camino. Por eso, la metódica no es sino una parte de la didáctica. Trata de los procedimientos de instrucción y enseñanza. Nos muestra la manera de proceder en nuestra labor. La meta que debe achancarse se presupone. Y para alcanzarla hay caminos acertados y, equivocados. Mostrar los “acertados”, es la misión de la metódica. Con ello, el concepto de metódica ha adquirido fácilmente un sentido normativo.
  2. b) De la didáctica “general” se distingue la “especial”. Esta se consagra a Las cuestiones didácticas que plantean las variadas asignaturas dentro de los distintos campos de la enseñanza, y a las exigencias que de ellas surjan. Así solemos hablar p. ej. de una didáctica especial del lenguaje, la historia, la geografía, etc., pero también de una didáctica especial del ciclo básico y del superior, de la escuela rural y de la urbana, etc.

¿Es necesaria una didáctica “general”, aparte de las “especiales”?

  1. A pesar de la suposición, bastante plausible, de que no existe necesidad de una didáctica general puesto que toda enseñanza puede dividirse en un gran número de didácticas “especiales’, lo justificado de esa disciplina permanece discutible. Tal como lo indicamos, ella trata las cuestiones generales de toda confianza, comunes a todas las materias; intenta exponer los principios y postulados que en todas las asignaturas se presentan y que por eso han de ser objeto de consideraciones fundamentales.

 

  1. En cambio, no entra en las particularidades didácticas de cada asignatura m en las cuestiones del valor formativo de los distintos sectores y niveles didácticos o de la estructuración de las materias.

 

  1. Pero ambas didácticas, la general y la especial tienen que complementarse necesariamente, por supuesto atendiendo cada una sus objetivos específicos. La tendencia inherente a cada especialidad de sobreestimar su materia a costa ce las demás o de la formación general, se contrarresta con los principios de la conformación didáctica general que abarca la formación integral del joven, mientras que la didáctica de las distintas asignaturas debe ocuparse, dentro del total de la enseñanza, de las exigencias específicas de cada una.

 

  1. c) El concepto de técnica didáctica como enseñanza práctica de la actividad pedagógica supone que la misión preponderante de la instrucción didáctica insistiría en trasmitir procedimientos enseñables. y adquiribles como equipo técnico didáctico de toda la labor deI maestro. A esas herramientas, necesarias para la enseñanza, pertenecerían muchas exterioridades indispensables a una labor profesional: desde el buen uso de los medios de visualización, pizarrón y tiza, desde la acertada técnica de interrogar, hasta las habilidades técnico didácticas superiores, el arte del buen relato, de la exposición del maestro, del ejercicio vivo e incluso de la conducción, posible de aprender, de una clase pequeña o grande, etc.

 

¿El concepto de técnica didáctica, des equivalente al de estructuración didáctica?

Toda enseñanza contiene, por cierto, mucho de “técnica”. Sería un error: subestimar la seguridad “artesanal” del hacer didáctico. Un decidido sermonear y querer enseñar por sí solos no hacen al buen maestro, por sincera que sea la intención. A ello debe agregarse realmente el perfecto dominio de la técnica didáctica. Aún hoy tenemos bien fundadas razones para prestar toda nuestra atención a este aspecto de la formación del maestro. Pero creemos que lo esencial de la enseñanza no se agota con lo técnico y artesanal. Toda buena enseñanza es más que mera técnica; no es suficiente dominar la “artesanía escolar”. Porque el obrar del maestro tiene una tendencia inconfundible a la creación artística. 

 

Pero, así como en ningún arte lo artesanal técnico constituye lo esencial, tampoco el dominio de la técnica didáctica determina, de por sí, lo esencial de una buena y eficiente enseñanza. No hablamos en favor del “intuicionismo” pedagógico. Sabemos que, al concepto del maestro como artista, en la mente de muchos se asocian suposiciones peligrosas. La presunta “falta de método” en algunas actividades artísticas, el querer esperar los “momentos creadores”, son ideas peligrosas que, en esta forma, no son aplicables al acontecer pedagógico, porque toda enseñanza es siempre una actividad muy premeditada. Pero lo que eleva a la enseñanza, por lo menos la buena y fecunda, por encima de la esfera de la técnica pura, es el mero hecho de que en el ámbito de la educación nunca se trata de un material muerto, sino de la formación elevadora de seres humanos jóvenes con sus energías vitales individuales. Formarlos, en su situación, con sus fuerzas y disposiciones, según las elevadas pautas de la imagen humana, he aquí el arte sublime de todo magisterio.

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