La ciencia de la educación, no independiente

Dos conclusiones respecto a las fuentes de la ciencia de la educación se hallan ahora ante nosotros.

Primero, las prácticas educativas ofrecen material que plantea problemas de tal ciencia, en tanto que las ciencias ya desarrolladas en un buen estado de madurez son las fuentes de las que se obtiene material para tratar intelectualmente estos problemas. Pero el material obtenido de otras fuentes ofrece el contenido de la ciencia de la educación cuando se dirige a problemas que surgen en ésta.

Ejemplo de las mediciones

Pueden presentarse ejemplos del uso de las mediciones para guiar la inteligencia de los maestros en vez de hacerlo como reglas de acción dictadas. Así me he informado que los maestros de una escuela secundaria estaban confusos por las discrepancias existentes entre los rendimientos y los cocientes intelectuales. Entonces uno de los maestros quedó libre de clases para visitar a los padres y entrevistar a los estudiantes. A los dos años, esto se convirtió en una ocupación esencial, se establecieron contactos con clínicas y otras instituciones públicas, y se realizó una extensión del concepto “’estudiante problema” para incluir otros tipos de mala acomodación que el intelectual. También me he informado que se usaron escalas psicológicas como orientación para trasladar los niños al lugar en que pudieran hacer mejor su labor. En otras escuelas que han recogido más o menos el trabajo de los tribunales infantiles, funcionarios de protección a la infancia, inspectores médicos y maestros visitadores, los cocientes intelectuales son correlacionados con los factores descubiertos por esos otros procedimientos antes de hacer un uso directo de ellos. Una agrupación homogénea sin la intervención de indagaciones puede transformar peligrosamente los hallazgos teóricos en una regla de acción. Se ha observado empíricamente que un maestro tiene sobre sus alumnos un efecto que se puede llamar cualitativamente inspirador, despertador, y que la personalidad de otros maestros es relativamente deprimente, amortiguadora. En este caso, la ciencia a la que ha de acudirse es probablemente la de la psicología social, que trata de la interacción de las personas. Los hechos originales son material bruto, datos empíricos. No son parte de la ciencia excepto cuando plantean el problema y dan dirección a la indagación: al hacerlo así pueden dirigir a desarrollos nuevos dentro de la psicología social misma. Pero ésta es la fuente directa del contenido de la ciencia pedagógica en nuestro caso.

Se ha observado empíricamente que el efecto estimulante de algunos maestros es seguido después por una indiferencia basé. En el caso de un supe excitabilidad emocional, por parte de algunos estudiantes, se plantea un problema ulterior; se han de realizar nuevos exámenes, y así sucesivamente. Se ha observado que los niños en algunas salas de clase, o en ciertos momentos del día se muestran lánguidos y embotados y trabajan insuficientemente. Esta condición, aun sobre una base empírica, suscita la cuestión dela ventilación, calefacción, etc. Es un problema para la indagación científica. Puede lograrse alguna afirmación respecto a la relación detallada entre las condiciones del aire, temperatura y humedad y el estado de eficiencia orgánica de los alumnos; una solución en forma de un mecanismo definido de cómo están unidas las cosas entre sí.

Las dificultades que surgen en el temperamento y los hábitos profundos pueden ser tan grandes que el resultado científico en el primer caso no afecte seriamente al maestro cuya influencia sobre el alumno sea indeseable. Pero puede ser de ayuda en la corrección de actitudes; y en todo caso ofrecer información útil a los directores al tratar a tales personas. Es éste, pues, un caso de ciencia pedagógica en operación. Lo que sé hace consiste en actos, no en ciencia. Pero la ciencia produce efecto al hacer más inteligentes estas actividades. Si los maestros son lo suficientemente vivos e inteligentes, llegarán a observar condiciones de la misma naturaleza general, pero más sutiles, y plantear problemas para una indagación más refinada. En todo caso, existirá siempre una clara diferencia de actitud entre el maestro que meramente pone en práctica ciertas reglas sobre la apertura de ventanas, reducción de temperatura, etc.

 

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