
Toda actividad educadora se realiza sobre la base de la comunidad. El individuo humano aislado es una mera abstracción, lo mismo que el átomo de la Física; en realidad no existe el hombre, sino la comunidad humana. La legalidad de la producción de todo contenido de la educación humana presentada hasta aquí es, como tal legalidad, para todos la misma; por tanto, todo contenido de la educación humana es en sí mismo comunal. Por el contrario, lo individual es la limitación, en lo cual el individuo, según la manera y la medida de sus fuerzas y según las circunstancias de su situación, puede participar en esta posesión común. Por otro lado, esta apropiación descansa completamente en la propia actividad del individuo; la comunidad del contenido de la educación no lucha, por tanto, con la individualidad de la actividad educadora, sino más bien la supone. La misma comunidad consiste en la conciencia de lo individual; se forma en la conciencia del individuo al mismo tiempo con todo lo que constituye un contenido.
En virtud de estas leyes de unidad como de continuidad, que no permiten aislar ningún contenido particular de la conciencia, sino que las une centralmente, anudándolas en unidad comprensiva, no pueden permanecer aislados, el uno frente al otro, aquellos mundos espirituales conexionados, sino que debe abrirse paso a la unión, o mediante una nueva transportación de la materia educadora, sino propagando la actividad formadora, esto es, el contenido creador; en virtud de lo cual uno se traslada al punto de vista del otro y aprende a ver con sus ojos; pero precisamente de este modo adquiere una mayor libertad y más fuerza de sus propias miras. Sólo así la verdadera educación, esto es, la actividad consciente formada espontáneamente puede, no sólo comunicarse, esto es, transportarse, sino también desplegarse en relación mutua con la comunidad independiente y propiamente en cada individuo que crece en ella, así como la vida surge sólo de la vida. Según eso, la comunidad de la actividad educadora debe extenderse a lo formal de la misma; esto es, la propia actividad del espíritu educador debe despertarse y fortalecerse mediante esto. Y ello encuentra empleo en todos los dominios de la educación, tanto en el intelectual como en el ético, en el estético y en el religioso; y comprende todos los grados, desde los más inferiores a los más superiores. Precisamente la evolución desde la independencia sensible a la libertad espiritual, que se repite de igual modo en todos los dominios de la educación, se cumple sólo dentro de una comunidad que se desarrolla mediante los mismos grados. Ninguna percepción humana podría formarse fuera de la comunidad mente determinada, ofrecida, no por objetos exteriores, sino traída circunstancialmente por el hombre según sus propias capacidades y necesidades. Pero te concibe especialmente la participación de la comunidad de la educación humana, en la apropiación del rico tesoro del conocimiento primitivo, que se propaga, mediante el lenguaje, at pueblo y a la humanidad. La impresión completamente humana de nuestras representaciones está condicionada principalmente por él; todo el mundo de nuestro conocimiento natural lleva indeleble el color del lenguaje humano. Pero también toda conciencia propia se desarrolla sólo en oposición, y el mismo tiempo en relación positiva con otra conciencia; por tanto, con la comunidad. Esto se extiende también a la conciencia propia de la voluntad; nosotros aprendemos a querer sólo en contacto con los otros. Por eso educar es preferentemente hacer voluntad (Wollen-machen); de la educación de la voluntad depende toda la educación.
Las condiciones sociales de la educación y las condiciones de la educación de la vida social, unidas estrechamente, forman el tema de la Pedagogía social. Por tanto, esto no es una y más completa disciplina colocada junto a la Pedagogía individual; a diferencia de una tal comprensión dualista, la nuestra es rigurosamente monista, ésta incluye la individual, pero no como una segunda parte exterior. La educación no coloca primero la actividad de la educación considerada sólo individualmente, y después en relación a las asociaciones sociales dadas, sino que relaciona desde el principio. Considera las asociaciones sociales dadas, del mismo modo que los individuos humanos dados sólo desde el punto de vista de la idea. Esto es, presenta los problemas de ambas en virtud de su relación mutua necesaria y la forma de acuerdo con la dignidad humana. Y con esto el problema total de la educación adquiere una significación eminentemente social, y así se convierte todo el orden social y el progreso social, desde un punto de vista, en un mero medio y al mismo tiempo en uno de los problemas esenciales de la educación.



