
Según esto, a la determinación del problema de la educación, no sólo pertenece la Ética, sino también y en todo caso las tres ciencias legislativas filosóficas: Lógica, Ética, Estética; y a la regulación de la actividad educadora pertenecen, no sólo la Psicología de la voluntad, o una mera Psicología de las representaciones, sino toda la Psicología, tanto la del pensar como la del querer, como la de la actividad estética.
La determinación del problema de la educación, en tanto que se extiende también a la conciencia religiosa, necesita no menos, por un lado, de la crítica objetiva de la última, y por otro lado, de su fundamentación psicológica. Consecuentemente la participación de las ciencias puramente normativas, por una parte, y de la Psicología por otra, en la fundamentación de la Pedagogía, necesita todavía de una determinación rigurosa. No es exacto decir que las ciencias legislativas señalan meramente el fin, y de ningún modo el camino de la educación, pues al desarrollar todo el contenido de la conciencia en su estructura legislativa desde sus primeros elementos, prescriben al mismo tiempo, en forma objetivamente general, el proceso naturalmente gradual y, por tanto, el camino normal de la formación humana.
Pues la formación del «espíritu» sólo consiste en esto: en que los mundos de los objetos, el mundo de la ciencia, el mundo de la moral, el mundo de la formación artística, e incluso el sobrenatural de la Religión, se forman en él; esto es, según sus propias. Leyes, las cuales no son otras que las leyes del «espíritu» mismo, formadas en él. Por tanto, el contenido común de la formación humana y también todo el camino normal de la educación debe prescribirse en un procedimiento puramente objetivo, sobre el fundamento de las ciencias filosóficas (Lógica, Ética y Estética), las cuales contienen las leyes de toda objetivación, sin necesidad de la ayuda de la Psicología, que es más bien la ciencia de la subjetividad. Por ejemplo, el proceso normal de la formación matemática debe deducirse de la estructura de la ciencia matemática, determinada por las leyes de la Lógica; el proceso normal de la formación musical, la cual ha de desarrollar la teoría de la música en base al fundamento de las leyes estéticas, y así sucesivamente.
Por lo que respecta a la fundamentación de la Pedagogía, procede Pestalozzi según la cosa (y sin embargo llama a esta clase de fundamentación «psicológica»); presenta como ley fundamental del método:
1° Que en toda materia hay que partir de los elementos (idea de la «educación elemental»); pero él entiende por educación elemental los elementos del contenido de la educación; por ejemplo: la unidad como elemento del número, la línea como elemento de la formación espacial, el sonido aislado como elemento de la palabra lingüística. 2° La sucesión progresiva en el proceso de la formación, esto es, el enlazamiento riguroso y constante de los elementos, mediante los cuales se construye de todos éstos, el contenido no elemental de la educación (estas dos exigencias cabe comprenderlas reunidas en la exigencia única del proceder genético); por último:
3° La unión del proceso gradual determinado así para todo dominio especial de la educación en el todo de la educación: la ley del desarrollo armónico de todas las fuerzas anímicas; esto es, reconoce la legalidad de la estructura del contenido de la educación, según todas sus direcciones esenciales, en último fundamento, como una y armónica, así que la formación normal de la «cabeza» está condicionada y condiciona al mismo tiempo la formación normal del «corazón» y de la «mano», y viceversa.
También esta relación interior de toda esfera de la formación humana (porque lo es de la conciencia humana) se somete en toda su corriente mutua, desde los primeros elementos hasta llegar a las formaciones superiores, a un conocimiento puramente objetivo, precisamente a aquel conocimiento que ejercita la Filosofía, en estrecha armonía, sobre el último fundamento cognoscente de la estructura de los mundos objetivos de la ciencia (moral, arte, religión). Sólo así es posible una justificación objetiva en la estructura total de la obra de la educación, a la cual, no sólo corresponde el fin, sino todo el camino normal y legal, al que se refiere el «método» de la educación buscado y exigido por Pestalozzi. Tal es el verdadero arte psicológico del educador, como el de todo aquel que ha de actuar sobre otro psicológicamente. Ahora bien, este arte no se puede conocer en absoluto teoréticamente; lo mejor en esto es cosa de un «hecho» condicionado mediante la situación dada y el ejercicio; esto es, de un «sentimiento» que sólo se obtiene en comunicación con el alma de otro y que empíricamente se adquiere en el proceso histórico. Pero donde falta esto en esta necesaria condición previa, allí aporta también lo general su importancia doctrinal teorética.



