
Existe, pues, una correlación entre el concepto y el objeto a que se refiere; pero en el concepto sólo se dan ciertas notas de los objetos: aquellas que resultan indispensables para que los objetos no dejen de ser tales y sólo ésas. Por eso se dijo que el concepto es el pensamiento de la estructura de esas notas del objeto. Si en el concepto se puede distinguir un contenido, como lo hace una larga tradición lógica, éste se hallará en el núcleo de referencias que se hace en el concepto a ciertas notas del objeto. Ese conjunto de referencias constituye la comprensión del concepto, comprensión que aumenta cuando mayor es la cantidad de referencias mentales a notas del objeto que forman el concepto. Así, la menor comprensión se daría en la idea de “ser”, según unos, o en la de “objeto”, según otros; y la comprensión más amplia, en el concepto de un objeto singular en el cual las referencias conceptuales apuntarán al mayor número de notas del objeto. Un grado de comprensión tal es solo hipotético, pero prácticamente puede entenderse que los conceptos de mayor comprensión son los que se refieren a un individuo concreto: San Martin, Aristóteles, José Martí. Póngase como ejemplo el concepto de “vertebrado”, que se estructura sobre las siguientes notas de los animales a los que así se designa:
- Poseen cráneo.
- Poseen vértebras.
- Poseen encéfalo.
En zoología se considera que estas notas forman la comprensión del concepto “vertebrado” porque son características y comunes a todas las especies animales que caen bajo el mismo, al tiempo que establecen las diferencias respecto de todas aquellas especies que carecen de estas notas. Del ejemplo surge la idea de extensión, que muchos lógicos consideran inversa a la de comprensión. Al verificar las notas que se estructuran en el concepto “vertebrado” se debió apelar a la cantidad de objetos a las que tal concepto podía aplicarse. Extensión del concepto es esa cantidad de objetos, pero entendida como la cantidad de especies o de clases de individuos, y no como la suma de individuos reales y concretos. Por lo tanto, todas aquellas clases de objetos de las cuales se pueda predicar que “son vertebrados” forman la extensión de ese concepto. En el ejemplo anterior, la extensión estará constituida por todas las especies de animales a los que se acomoden las tres referencias arriba señaladas, pero no los millones de individuos que forman la realidad empírica que se agrupa en esas especies.
Conceptos Generales y Conceptos Individuales
Como se ha visto, cuando mayor es la extensión, o sea, la cantidad de objetos que caen bajo el concepto, menor es su comprensión, es decir, las referencias que lo constituyen, y viceversa. De este modo, desde el punto de vista de la extensión habrá conceptos generales y conceptos individuales: los primeros, de mayor extensión y menor comprensión, y los segundos, de extensión singular pero más amplio contenido. Frente a Sócrates, concepto individual porque se refiere a un solo individuo, animal, hombre son conceptos generales, pues hacen referencia a un mayor número de seres entre los cuales Sócrates está incluido. Es decir, que los conceptos generales tienen una extensión más que singular, pero paralelamente se estructuran sobre la base de un menor número de notas, de modo que la comprensión, casi total en el concepto individual Sócrates, es progresivamente menor en los conceptos generales hombre, animal, ser vivo, y la extensión, equivalente a uno en el concepto individual, menta en los conceptos generales.
Género, Especie, Individuo
Todo par de conceptos generales puede relacionarse de modo tal que uno esté contenido en la comprensión del otro. Entre ambos, el concepto de mayor extensión y menor comprensión será el género, y el de menor extensión y mayor comprensión será la especie. Así, en el ejemplo anterior, animal es el género de hombre que es su especie; pero ser vivo es, a su vez, género de animal, que resulta entonces especie. La especie, pues, agrupa a los individuos de una misma clase, pero a partir de ahí los conceptos de especie y género se tornan relativos, pues todo concepto puede ser, a su vez, género y especie, según sea el concepto con el cual se lo compare. De tal suerte, siempre que en dos conceptos la comprensión de uno esté contenida en la del otro, podrán aplicarse las nociones de género y especie.
Relaciones de Coordinación y Subordinación
Los conceptos generales pueden estar relacionados de manera tal que formen una serie en la que unos estén contenidos en otros, esto es, que la comprensión sea mayor en unos que en otros. La serie de tales conceptos en los que la extensión será tanto menor cuanto mayor sea la comprensión, puede formarse porque los conceptos que la forman guardan entre sí una relación de subordinación. En el ejemplo dado, hombre está subordinado a animal, y animal a ser vivo. Puede ser, en cambio, que varios conceptos estén contenidos en uno que sea género de todos ellos, es decir, que varios conceptos sean especies de un mismo género. La relación que une a estos conceptos es la de coordinación. Continuando con el mismo ejemplo, animal puede estar subordinado a ser vivo, juntamente con vegetal; y hombre puede estarlo a animal como mono, zorro o águila. En ambos casos, vegetal y animal, por un lado, y hombre, mono, zorro y águila por el otro, son entre sí conceptos coordinados.



