
Es muy general el error de creer que la palabra mental se refiere exclusivamente a la inteligencia. La inteligencia es sólo una parte de la mente humana, y quizá no la más importante. Cuando decimos mente nos referimos no sólo a la inteligencia sino a otras funciones distintas de ella, como, por ejemplo, la memoria, la imaginación, los juicios, etcétera. Ante una misma situación, cada hombre reacciona, según su constitución mental, de manera muy distinta. Si ante varias personas colocamos, por ejemplo, un hermoso gallo y vamos preguntándoles individualmente su opinión, pronto notaremos que la de cada una de ellas recaerá sobre un aspecto diferente del animal y que, al emitirla, obrará guiada por ese aspecto.
Una de esas personas se fijará en la belleza del gallo y querrá conservarlo; otra destacará inmediatamente el alto precio que el animal alcanzaría en el mercado; otra, en cambio, pensará en seguida en el sabroso guiso que la carne del ave podría proporcionarle. Cada una de estas actitudes expresa muy claramente una disposición particular. La primera de las personas quizás podría ser un artista; la segunda, un comerciante; la tercera, un cocinero. Y así podríamos seguir desmenuzando hechos mentales para ir descubriendo nuevas inclinaciones hacia distintas tareas y oficios, porque cada una de estas reacciones marca no sólo una manera de pensar, sino de sentir y de comprender al mundo, un modo de emocionarse y una distinta forma de inteligencia, es decir, una personalidad distinta.
El Análisis Físico
El cuerpo, considerado en sí mismo, constituye igualmente una fuente de datos encamina-dos hacia lo profesional. El rendimiento de cada individu10 dentro de una profesión o trabajo depende en gran medida de su salud, de su resistencia corporal, de la constitución de sus órganos y del funcionamiento de los mismos. De ahí que en el examen físico que se efectúa en los labora-torios de orientación vocacional se utilicen aparatos especiales que explotan las diferentes funciones de los órganos: espirómetros que miden
El Análisis Intelectual
El examen exclusivo de la inteligencia representa uno de los puntos más importantes de la orientación vocacional, porque, como fácilmente puede comprenderse, es quizá la función que más interviene en el terreno de las profesiones y trabajos. La inteligencia de los distintos individuos varía no sólo en cantidad, sino también en calidad. Hay hombres más inteligentes que otros, y los hay, por supuesto, que tienen inteligencia diferente de la de otros. En general, la inteligencia puede calificarse de abstracta, práctica y técnica. Llamamos inteligencia abstracta a la que relaciona entre sí las ideas y los conceptos y es, además, capaz de interpretar los símbolos; es la necesaria al matemático, al filósofo, al hombre de ciencia. Inteligencia práctica es aquella capaz de relacionar cosas, objetos concretos; es la que caracteriza a los hombres de negocios, a los industriales a los empleados, etc. La inteligencia técnica es la capaz de comprender, manejar y relacionar objetos que se mueven en el espacio, como los mecanismos y sus partes; es la característica del ingeniero, del perito y de ciertos obreros especializados.
En la actualidad se considera que existe una “inteligencia general”, dentro de la cual aparecen distintos factores que la dirigen hacia esta aquella dirección, que la especializan. Por eso, la psicología actual dispone de numerosos medios para medir la inteligencia y determinar su especialización. Estas mediciones se realizan basándose en escalas de tests, palabra inglesa que significa prueba.



