Las dificultades sólo pueden salvarse modificando la enseñanza las formas de ejercitación. 

“Pueden modificarse, “integrándolas” de otra manera, cambiando su forma; sustituyendo ciertas formas por otras que prestan igual servicio; aplicando formas ejercitadas bajo nuevas condiciones”.  Para la práctica, ello significa lo siguiente:

  1. Todo aprendizaje y ejercitación deben iniciarse, dentro de lo posible, bajo la impresión inmediata y reciente de la vivencia material de la primera presentación. Así, por ejemplo, hacer aprender una poesía sólo cuando, a causa de la fatiga mental, se ha desvanecido el interés por el contenido de la obra (método lamentablemente muy en bogal), significa abandonar ese material a la memorización puramente mecánica. Lo mismo cabe decir en cuanto a los temas religiosos. (“Aprender de memoria” se dice en francés: apprendre par coeur.) Muchos procesos de aprendizaje pueden comenzar perfectamente en seguida después o, mejor aún, durante la introducción y la elaboración. Así, por ejemplo, tratándose de poesías, ¿por qué no podrían recitarse de memoria los versos aun mientras se está hablando de ellos y su contenido? ¿Por qué siempre esa peligrosa separación en clases de exposición y otras de aprendizaje?
  2. Mas cuando la repetición deba llevarse a cabo, por razones didácticas, en forma temporalmente distanciada de la vivencia original, será cuestión de renovar las antiguas relaciones significativas o bien de crear otras nuevas. Cada repaso ofrece la posibilidad de indagar la comprensión de tal manera que, al indicar una fecha cualquiera o algún hecho, preguntaremos por su significación y correlaciones. Puesto que también las relaciones significativas de antes caen en el olvido, es un deber ineludible el de buscar otras nuevas en toda ejercitación y memorización inteligentes. El maestro ingenioso no tendrá dificultades al respecto; comparaciones con cosas afines u opuestas, relaciones entre aquí y allá, entre antes y ahora, siempre pueden establecerse. Ejemplos: Hemos hablado de Suecia. Antes de pasar a la segunda unidad de Escandinavia, Noruega, haremos otra vez, desde otro punto de vista, un viaje imaginario por aquel país, en barco, en tren o en avión. La presentación histórica de Federico el Grande incita a hacer una comparación con Luis XIV. Al hablar sobre la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, se nos ofrece la oportunidad de tratar nuevamente, resumiendo, las regiones mineras de hierro y carbón, de Europa. 
  3. Toda forma de ejercitación, “integrada” en otro contexto, adquiere nuevos atractivos. Los cálculos mentales, por ejemplo, vuelven a ser interesantes cuando se presentan en otra forma exterior (como concurso de cuentas, cálculos “con relevo”, cálculos “lugareños”, como trabajo en grupo, etc.). La capacidad de expresión idiomática se ejercita, en forma realista y placentera por medio de múltiples aplicaciones (como informe, descripción, relato de un suceso presenciado, carta y protocolo, todo esto en las situaciones más realistas que sean posibles).Los ejercicios de escritura recobran su contenido de placer y su razón de ser cuando los hacemos en forma de aplicación práctica (títulos y leyendas en cuadernos, útiles de trabajo, planos de construcción, borradores, cuadernos de poesía, etc.). El canto ofrece muchas posibilidades de variación como forma de ejercicio (por notas, por señas manuales, al oído, con y sin instrumentos, actos y serenatas). 

Los llamados cortes longitudinales y transversales ofrecen posibilidades metódicas especialmente abundantes para la consolidación de los contenidos del saber. Ejemplos: Historia: La construcción de casas, antes y ahora. Desarrollo del tránsito. La historia del alumbrado. Geografía: La dependencia de los pueblos de la cercanía del mar. Los países petrolíferos de la Tierra. dónde hay deltas fluviales? Sociología: Desarrollo y realización de los derechos del hombre. Los sistemas monetarios del mundo. Democracias y monarquías, etc. Es cierto que tales conexiones transversales a menudo no son fáciles de establecer. Deberían seguir como “ampliación” a la exposición primitiva de un hecho. Muchas veces requieren que se les dedique especialmente alguna hora; pero son muy fecundas, como consideraciones finales, también con fines de fijación. Dicho con otras palabras: en la enseñanza es preciso arar no siempre por los mismos surcos, sino “a tuertas y derechas”, aun contra toda buena regla de campesino.

FORMAS CORRECTAS DE EJERCITACIÓN

¿A qué se debe el que ciertas clases de ejercitación gocen del favor general de nuestros alumnos, mientras que otras se sientan como insulsas y aburridas? En principio cabe señalar que el niño está muy dispuesto, por naturaleza, a ejercitarse, por lo menos a ejercitar sus habilidades. En el juego natural, el niño ejercita sus fuerzas muchas veces hasta lograr un grado de perfección que ya no es posible superar (por ejemplo, en los juegos de pelota y agilidad1 en la calle). Ningún adulto tendría semejante perseverancia en la ejecución de tareas análogas. Pero lo cierto es que con esas formas de ejercitación espontánea se trata siempre de actividades placenteras y motivadas. La alegría del movimiento en sí, el orgullo de proezas mostradas y admiradas por otros constituyen los motivos e incentivos de la ejercitación. De modo, pues, que el niño tiende por naturaleza a la ejercitación, pero únicamente a la ejercitación placentera en la cual siente crecer sus fuerzas.

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