EL hombre y su ambiente

Desde la aparición del hombre, hará de esto, según se calcula, un millón de años, el ambiente comienza a desempeñar en el desarrollo de la vida un papel hasta entonces desconocido. El hombre descubre en lo que le rodea, facetas y posibilidades que los demás seres no habían podido ni descubrir ni aprovechar. Tal descubrimiento y aprovechamiento se debe a su singular constitución genética, que determina en él una actitud singular frente al contorno, y lo capacita para desarrollar una estructura de ambiente que inicia una nueva era en la naturaleza y en la vida. Este desarrollo de estructura de ambiente comienza con la interacción entre el individuo y su contorno físico. Es un proceso inicialmente biológico, que ya se manifiesta en la célula, y que parece ser el modo natural de la vida. De la interacción entre el núcleo y su citoplasma se forman y desarrollan todos los individuos: humanos, animales y vegetales; los cuales, a su vez, viven en permanente interacción con su ambiente.

La interacción es una relación activa, mediante la cual cada forma viviente entra en contacto con su con-torno, quedando afectado por él o afectándolo. La vida es un proceso de permanente interacción, en el cual jamás se repite una situación idéntica. El desarrollo de ese proceso constituye el foco de atracción de la vida humana, por la capacidad del hombre para crear los más extraordinarios tipos de ambiente. El mero hecho de crear un ambiente particular sobre el contorno físico no es original ni exclusivo del hombre; muchas otras especies antes que él lo logran, y algunas en forma sorprendente, como las abejas. Pero sí es original y exclusivo del hombre la creación de un ambiente en evolución constante, fruto de su biología, su técnica y su cultura, también en evolución constante. El hombre evoluciona biológicamente y por medio de su ambiente particular. Todos los seres de la naturaleza evolucionan dentro de los límites de su constitución genética y por su interacción con el contorno físico.

La teoría de la evolución sostiene: que los seres vivientes actuales descienden de diferentes seres vivientes del pasado; que los cambios evolutivos fueron más o menos graduales, de tal modo que si pudiéramos reunir a todos los individuos que han habitado la tierra podría verse una clara y continua gradación de formas; que los seres vivientes actuales difieren entre sí más de lo que diferían entre sí sus antecesores; que todos estos cambios se deben a causas que continúan actuando, y que por lo tanto, pueden ser estudiadas experimentalmente 1.La inmensa diversidad de organismos guarda relación con la inmensa variedad de ambientes. Con los naturales márgenes de error, se estima hoy que las especies animales conocidas llegan a un millón, de las cuales 815.000 corresponden a los artrópodos, y dentro de esta cantidad, 750.000 son insectos; después siguen los moluscos, con 88.000; y los vertebrados, con 35.600; entre los vertebrados, el grupo más numeroso es el de los peces (18.000), o sea más de la mitad; y el grupo menor está formado por los mamíferos, con 3.500 especies. El número de las especies vegetales es mucho menor; la estimación actual es de 265.500. Pero todas estas cifras son provisionales; se calcula que el número de especies de insectos es el doble de la registrada.

La diversidad orgánica -de la cual se originan todas las especies-es, como infirió Darwin, la respuesta de la materia viva a la diversidad de ambientes en nuestro planeta. Esta respuesta varía de género en género, de especie en especie, de familia en familia, etc., como también de individuo en individuo dentro de cada uno de los agrupamientos. La vida-dice la genetista Auerbach tiene tres atributos primarios que hacen posible la evolución. El primero es la verdadera esencia de la vida, o sea su capacidad para reproducirse por sí misma; el segundo es una fuerza progresiva que crea nuevas variaciones en los patrones de vida: es la Mutación, que significa en cambio; el tercero es una tendencia conservadora que preserva las variaciones que se producen por mutación: se llama Herencia. Sin reproducción, la vida cesaría para siempre; sin herencia, no habría continuidad entre las generaciones; sin mutación, no habría variedad, y la vida no hubiera ido más allá de sus primeras formas”.

Los genes constituyen la parte esencial del núcleo de las células y están alineados en bastoncillos llamados cromosomas, que se aparean entre sí. Antes de la división de cada célula, cada cromosoma hace lo que podría llamarse su copia o duplicado. Se duplica, pues, el número de cromosomas. Cada uno de los dos grupos -el original y la copia- se alejan en dirección opuesta dentro de la misma célula, hasta que ésta se divide por la mitad y cada grupo queda encerrado en células distintas; y así sucesivamente hasta completar, siempre por duplicación, el proceso de desarrollo, que puede de-mandar millones o billones de células. El gene es la base física de la herencia. Morgan fue el primero que lo determinó al identificar los genes en los cromosomas.

 

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