
Los juicios, formas fundamentales del pensamiento, pueden enlazarse entre sí de modo tal que de unos puedan extraerse necesariamente otros cuya verdad quedará probada por el solo hecho de ser verdades los primeros.
Este nexo entre dos o más estructuras ideales ha sido designado por los tratadistas de lógica como razonamiento, inferencia o proceso discursivo, aunque el primer nombre es el más difundido. En esta operación la mente parte de uno o más juicios para llegar a otro que debe guardar con el o los anteriores una relación formal correcta. En efecto; si se dice: Ningún hombre es marciano; los argentinos son hombres; luego, ningún argentino es marciano, se enuncia un razonamiento correcto y, además, verdadero. Correcto porque en él se cumplen ciertas reglas formales que permiten afirmar que, de los dos primeros juicios, llamados premisas, surge otro juicio válido, llamado conclusión. Pero también se dice, aunque sólo sea por extensión, que este razonamiento es verdadero, a pesar de que sólo los juicios pueden serlo o no, porque las premisas son juicios verdaderos y ello ha permitido arribar a una conclusión verdadera, ya que el razonamiento ha sido correcto. No ocurre lo mismo si se dice: Todos los hombres son marcianos; los argentinos son hombres; luego, los argentinos son marcianos. En este caso el razonamiento ha sido igualmente correcto, pero como una de las premisas es falsa, la conclusión a que se ha llegado también lo es. En cambio, al decir: Todos los hombres son vertebrados; todos los perros son vertebrados; luego, todos los perros son hombres, se tienen dos premisas que son juicios verdaderos, pero se ha extraído una conclusión falsa, por haber establecido una incorrecta relación entre las premisas, o sea, porque el razonamiento ha sido incorrecto.
En lógica interesa especialmente el estudio de las relaciones formales entre los juicios, esto es, de las normas formales que permiten extraer conclusiones correctas, pero no la verdad o falsedad de las conclusiones basadas en premisas falsas. Puede definirse entonces el razonamiento diciendo que es el pensamiento de una relación lógicamente necesaria, que permite extraer un juicio de uno o más juicios dados. En el razonamiento se distingue, como ha ocurrido ya en el juicio y en el concepto, un contenido, que en este caso son los juicios relacionados, y una forma, que consiste en la relación misma y que se expresa por medio de términos conectivos, tales como “luego”, “por lo tanto”, “por consiguiente”, u otros similares. El razonamiento resulta, frente a las otras dos formas del pensamiento, la más elevada y compleja. Las ciencias, en su constante labor, emplean los distintos tipos de razonamiento, y todos los hombres se valen de razonamientos en los diversos procesos de comunicación. El razona-miento es, pues, uno de los más firmes instrumentos de que se vale el hombre en su constante búsqueda y elaboración de los elementos que con-forman el mundo de la cultura.
FORMAS DEL RAZONAMIENTO
Un juicio se puede extraer directamente de otro, o bien a través de un segundo juicio.
Si se enuncia el juicio:
- Algunos mamíferos son animales carniceros, de él se infiere directamente: Algunos animales carniceros son mamíferos.
Pero puede decirse también:
- Todos los animales carniceros son mamíferos; el tigre es un animal carnicero; luego, el tigre es un mamífero, y en este caso la inferencia se ha realizado entre dos conceptos, en vez de ser extraída de uno. Esto permite distinguir entre distintas formas de razonamiento, según la conclusión se extraiga de una o más premisas. El caso (2) es una de las clases de razonamiento complejo o inferencia mediata. Existen tres formas fundamentales de razonamientos complejos: la deducción, cuya expresión fundamental es el silogismo; la inducción y el razonamiento por analogía.
La Inferencia Inmediata
De las diversas clases de juicios según la cantidad, cualidad, relación y modalidad, se extraen las diversas formas de inferencia inmediata. Se detallan aquí las principales:
Inferencia por Conversión. Es aquella en la que la conclusión es un juicio tal que el sujeto y predicado son los mismos de la premisa, invertidos. Este tipo de inferencia es correcto en los siguientes casos:
- De un juicio A (universal afirmativo) se infiere un juicio I (particular afirmativo)
- Todos los hombres son mortales, de donde
- Algunos mortales son hombres.
- De un juicio I (particular afirmativo) se infiere otro juicio I
- Algunas aves son animales voladores, luego
- Algunos animales voladores son aves.
- De un juicio E (universal negativo) se infiere otro juicio E
- Ningún madrileño es gallego, luego
- Ningún gallego es madrileño.
- De un juicio O (particular negativo) no se infiere por conversión ningún otro juicio.
- Algunos soldados no son valientes carece de inferencia.
Inferencia por Oposición. Al estudiar antes los cuatro tipos de oposición: contraria, subcontraria, contradictoria y subalterna, se ha visto en qué condiciones pueden calificarse de verdaderas o falsas. Véase ahora cuándo se produce con necesidad lógica una inferencia correcta en los juicios opuestos.
- De un juicio verdadero A (universal afirmativo) se infiere que su contrario E (universal negativo) es falso, pero no recíprocamente.
- De un juicio falso I (particular afirmativo) se infiere la verdad de su subcontraria O (particular negativo), pero no recíproca-mente.
- De un juicio verdadero A (universal afirmativo) se infiere la falsedad de su contradictorio O (particular negativo), y recíprocamente.
- De un juicio verdadero E (universal negativo) se infiere la falsedad de su contradictorio I (particular afirmativo), y recíprocamente.
- De todo juicio universal se infiere su subalterno, es decir, el juicio particular que le está subordinado. Todas las demás inferencias por oposición son posibles, pero no necesarias.
Inferencia por Modalidad. Se ha visto que, según la modalidad, o sea, la intensidad enunciativa de los juicios, éstos pueden ser apodícticos o de relación necesaria, asertóricos o de relación real. O problemáticos o de relación contingente. Los juicios así caracterizados admiten las siguientes inferencias:
- De un juicio apodíctico se infiere tanto u juicio asertorico como uno problemático: Los pájaros son forzosamente coladores; los pájaros cuelan, luego, los pájaros pueden colar.
- De un juicio asertorio se infiere uno problemático, pero no recíprocamente:
luego, la Antártida puede estar habitada. En cambio, de un juicio problemático no se sigue uno asertórico: El planeta Marte puede estar habitado, La Antártida está habitada; de lo cual no se infiere que el planeta Marte está habitado.
Los Razonamientos Complejos
Son aquellos en los que intervienen dos o más juicios como premisas, es decir, aquellos en los que la inferencia no se realiza directamente de un juicio a otro, sino en forma mediata, o sea, a través de uno o más juicios. Las tres formas fundamentales del razonamiento complejo son la deducción, la inducción y el razonamiento por analogía. De ellas, sólo la deducción se halla dentro del campo de estudio de la lógica formal. De las otras dos se ocupa la metodología, o sea, la ciencia que estudia los métodos del conocimiento científico.


