
Son incalculables los frutos de salud física y moral que ha dado, a través de los tiempos, la recta aplicación del Mens sana in corpore sano. En la actualidad, y cada vez más, la cultura corporal deja de ser patrimonio de unos pocos para convertirse en actividad de todos. Prácticamente no hay quien, de una manera u otros ejercicios físicos, deportes, danzas, etcétera, no cultive la armonía del cuerpo; por ello, más que en la ejercitación misma, aceptada sin objeciones en todos los medios cultos, debe hoy en día acentuarse el valor de los beneficios espirituales mentales, morales, etcétera que con ella se obtienen. Según propone el psicólogo y médico inglés Smith Jeliffe, conviene invertir el aforismo clásico, propiciando Corpus sanum in mente sana (cuerpo sano en mente sana); es decir, que invirtiendo el camino clásico se pase del espíritu al cuerpo, porque éste ya ha recibido todos los reconocimientos que merece desde el punto de vista físico, siendo necesario anteponerle una cultura espiritual que lo armonice totalmente, que logre en la persona el equilibrio perfecto de sus dos componentes esenciales: cuerpo y espíritu.
EDUCACIÓN SOCIAL
Desde niños, los hombres muestran una fuerte inclinación a la vida social; el arte de encauzar armoniosamente esta inclinación hacia una convivencia pacífica y cordial con la sociedad, llamase educación social. Ésta consiste, pues, dicho de otro modo, en la acción que se realiza para adaptar adecuadamente el hombre a la sociedad que lo rodea.
Tendencias
Las más importantes tendencias en dicha educación son dos: la dogmática y la libre. La primera tiende a formar a la juventud basándose en normas preestablecidas, tratando de orientarla con el fin de servir a determinadas corrientes morales o religiosas. La segunda establece la libertad de juicio, manteniendo el principio de que todos los hombres deben opinar de acuerdo con los dictados de su conciencia y libres de toda coacción o influencia ajena. Dentro de estas dos tendencias hay un sinnúmero de escuelas pedagógicas, de distintos matices y métodos.
Tareas
El más pequeño grupo social, la familia, representa el primer factor que actúa directamente sobre la formación del ser humano durante la niñez. La misión de la familia es enseñar y cultivar los sentimientos más nobles en sus descendientes, enseñándoles a dar los primeros pasos en el terreno de la convivencia social. La segunda tarea de la educación social es cultivar los sentimientos sociales más allá del núcleo familiar. El niño debe representar cabalmente el papel que desempeña, en relación con los demás niños de otras familias, y ha de pensar en su futura actuación como miembro de la gran colectividad nacional y social. En la pubertad es cuando han de cultivarse los sentimientos de solidaridad, caridad y piedad. Los educadores deben proporcionar a los jóvenes el medio propicio para que se desarrollen plenamente los sentimientos humanitarios. El ambiente escolar, así como la relación de amistad en las horas de juego, influye poderosamente en la futura formación del niño y ello obliga a los educadores a vigilarlo, evitando las malas compañías y aconsejándole continuamente, a fin de contribuir al fortalecimiento de la disciplina voluntaria, que se viene imponiendo progresivamente en la edad en que comienza a percibir diferencias entre la sociedad de juego y la sociedad real. Más tarde son las instituciones las que han de ofrecer al ser humano adulto las condiciones necesarias para su formación definitiva como miembro de una comunidad armoniosa.
Métodos
Entre los métodos modernos de educación social, los más conocidos son:
- El psicológico, iniciado por John Locke y desarrollado por J. J. Rousseau y Herbart.
- El psicológico funcional, creado por W. James y desarrollado por el psicólogo suizo Édouard Claparède (1873-1940).3. El autoeducacional por la voluntad, preconizado por Malapert.
- El de la psicología individual en la pedagogía cuyo teórico es Alfred Adler (1870-1937).
- El de la escuela del trabajo, creado por el pedagogo alemán Georg Kerschensteiner (1854-1932), que propugna el desarrollo del espíritu social por medio de las comunidades escolares de trabajo.
- El de la concepción biológica o de la concepción vital de la infancia, ideado por María Montessori, que destaca la importancia de la actividad como medio esencial educativo.
- El Plan Dalton, seguido por la pedagoga estadounidense Helen Parkhurst (1887), que se basa en tres factores: (a) libertad; (b) comunidad de vida e integración de la vida en grupo, y (c) proporcionalidad del esfuerzo para el fin.
- El método del Plan Jena, creado por Peter Petersen (1884), que consiste en la organización de trabajo por equipos. Éstos no se forman según la edad o el desarrollo mental, sino por el agrupamiento de dos o tres años cronológicos, dentro de los cuales los miembros se dividen libremente en grupos pequeños para el trabajo, participando también los padres.
- El automatismo en la enseñanza, preconizado por Roger Cousinet (1881), que propugna la actividad espontánea de los niños, organizados en grupos y asesorados únicamente por el educador.
Los pueblos nórdicos suelen completar la educación social con juegos deportivos y ejercicios físicos en equipos o clubes organizados. Y es preocupación primordial en los Estados modernos que publicaciones, radio, televisión, conferencias, cine, teatro, ete., contribuyan a completar la educación social de los ciudadanos.



