Cómo se Estudia

Los educadores maestros y profesores cumplen en la escuela su misión de enseñar y los alumnos, por su parte, estudian. ¿Pero cómo lo hacen? Hay alumnos que “aprenden de memoria”, es decir, que sólo se preocupan por retener Finalmente, otros alumnos estudian, pero no aprenden. La experiencia nos enseña que el fracaso de muchos estudiantes obedece a que no saben estudiar porque, indudablemente, existe una técnica, arte o método para ello, muy simple por supuesto, pero que es necesario seguir para lograr los resultados apetecidos.

Tales alumnos actúan, en el proceso del estudio, de esos nuevos conocimientos a su experiencia, pues.to que no los viven. Otros alumnos tratan de entender lo que estudian, pero lo hacen a una velocidad tan vertiginosa que no disponen de un momento para detenerse y analizar un detalle, para profundizar algo. Aprenden, sin duda alguna, mejor que los que estudian de memoria, pero de manera superficial.

Lo primero que ha de hacerse al estudiar algo es comprender lo que se estudia. Para ello es indispensable recurrir a la escritura y al dibujo, pues al resumir brevemente ideas fundamentales o al dibujar un simple esquema, concretamos lo esencial del tema que estamos estudiando. Y, como lo hacemos con nuestras propias palabras, es evidente que lo comprendemos. No es suficiente haber comprendido lo que tenemos que estudiar. Es menester vincular el asunto con otros que hemos estudiado antes. 

Esto es fundamental, porque esta asociación de un aprendizaje con otros efectuados anteriormente da al momento del estudio un tono vital. Nos permite establecer vinculaciones, conexiones, que van estructurando y enriqueciendo nuestro mundo mental. Comprendido el tema del estudio y establecida sus relaciones con otros, es preciso realizar el análisis de ese tema. Para ello es preciso dividirlo en partes, con objeto de ir descubriendo, en cada una de ellas, la idea central. Esto permite que el aprendizaje no se convierta en la incorporación de conocimientos transmitidos, sino que sea una elaboración, efectuada por el propio alumno, que ha tenido una participación activa en el momento del estudio.

Si se ha estudiado siguiendo estos pasos, nada importa que se olviden las palabras, pues habrán sido asimiladas las ideas centrales; se habrá conquistado de verdad un nuevo conocimiento que contribuirá a enriquecer la personalidad del educando.

Lugar, Duración y Extensión del Estudio

Es un hecho indiscutible que la vida en las grandes aglomeraciones urbanas crea cada vez más dificultades’ para quienes desean estudiar: la falta de espacio, de silencio y de comodidad llevan a un esfuerzo de concentración sobrehumano a muchos estudiosos y los cansan antes de tiempo. Por esto es aconsejable la instalación de instituciones, hogares o casa de estudio, anexas a las bibliotecas o a los centros de enseñanza. Tales lugares han de permitir también el llamado estudio en grupo, o sea, el seminario o mesa redonda en donde varios estudiantes se reúnen junto con su instructor para animar el debate en torno de puntos esenciales de cualquier tema de estudio. Lo mismo puede decirse de la duración: conviene siempre intercalar pequeños reposos y distracciones entre los períodos de estudio, pues ninguna mente humana resiste un esfuerzo mental de larga duración, especialmente cuando el estudio es individual y meramente teórico. Es factible sentarse para estudiar ante un libro 3 ó 4 horas sin interrupción, pero asimilar y aprovechar todo ese tiempo es imposible. Por eso, de igual modo que las clases no duran más de 45 ó 50 minutos, así también cada período de estudio no ha de prolongarse más de ese tiempo; tras de él se dedicarán 10 minutos a mover bien el cuerpo, distenderse y distraerse -oyendo música, por ejemplo- para luego recomenzar un segundo período.

Conviene que, al fin de cada sesión de estudio, el estudiante compruebe, examinándose en voz alta, si ha asimilado debidamente todo cuanto quiso estudiar.

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