EL PRINCIPIO DE DIFERENCIACIÓN EN EL ALUMNO

Un aspecto didáctico muy distinto nos ofrece la consideración pedagógica de la individualidad del alumno. Por eso se habla hoy también de una “diferenciación intrínseca”, refiriéndose a un amplio programa de labor escolar moderna, que en gran parte se halla todavía en estado de discusión pedagógica, pero que en algunos sectores ya se ha puesto en práctica. De todos modos, estamos hoy frente a este trascendental principio de la enseñanza “individualizante”, problema que debe encontrar solución en los próximos decenios.

  1. a) Por qué esas reflexiones surgieron relativamente tarde en la pedagogía escolar práctica?
  2. Los niños de un nivel de rendimiento aproximadamente igual trabajen y aprendan juntos debiéndose adaptar también a la capacidad de los grupos las exigencias materiales, los medios de trabajo y estudio así como los métodos”, entonces c revela en esto una concepción que comprendo esa diferenciación conclusivamente como medio do aumentar cl rendimiento. Pero los actúalos programas de formación exigen no sólo, y con razón, un acrecentamiento del rendimiento, sino expresamente el pleno desarrollo do la individualidad del año, con todas 50fucrzas y capacidades, al servicio del proceso formativo integral.
  3. Sólo desde que la psicología reconoció la estratificación del alma y, más aún, su importancia para la vida psíquica, sólo cuando las fases del desarrollo infantil pudieron describirse cuando estaban investigadas las influencias y efectos del ambiente, cuando se descubrió la participación do lo inconsciente en la organización de la personalidad. Sólo entonces se vieron inducidas también la pedagogía y la didáctica “a sus acostumbrados cánones pedagógicos y educativos y a abandonar su posición de seguridad”.
  4. El mismo concepto de individualidad infantil se revela como un hecho complejo, do muchos estratos y difícil de aclarar. SI bien pensamos en primer lugar en los conceptos do inteligencia o do aptitud, que nuestra enseñanza tradicional interpreta como magnitud estable, aun esta faz resulta ser todo menos estable, tal como la psicología actual lo demuestra. También bajo el concepto de aptitud reunimos factores muy diferentes: una primitiva disposición natural de talentos, por supuesto, pero además un determinado tempo de trabajo, un ritmo laboral variable, perseverancia, buena captación y retentiva, etc. “Aptitud es, en uno de sus aspectos, disposición, maduración, auto despliegue. En otro, empero, su desenvolvimiento depende esencialmente de la personalidad total, su excedente de energía, su seguridad y protección sociales, la presentación de vivencias valiosas para su esfera de intereses, la transmutación, cuidadosamente planificada, de su afán de actividad en fuerza creadora. Toda aptitud necesita ser despertada, precisa imágenes y modelos seductores, de ayuda y crítica oportunas, progresos genuinos, la conexión con el planeamiento y cumplimiento do la vida” Más de ello resulta la necesidad de un procedimiento individualizaste. Como ningún niño es igual a otro, como cada alumno tiene sus fuerzas y debilidades particulares. por decirlo así. por eso ninguno ha de ser tratado con el mismo método y según el mismo esquema que otro. La enseñanza moderna debe tener en cuenta, por lo menos mucho más que hasta ahora, al niño individual y sus peculiaridades.
  5. b) ¿Es esto posible dentro de la enseñanza tradicional? Puede la enseñanza común en las clases, dirigiéndose simultáneamente con las mismas tareas y exigencias a todos los alumnos del mimo año, dando en su decurso didáctico los distintos pasos para todos al mismo tiempo (lo cual es la premisa tácita de una enseñanza adecuada a nivel), ¿puede esa enseñanza realizar enteramente ese principio de individualidad? ¿Puede la “enseñanza frontal” adaptarse realmente al nivel de rendimiento y orientación de aptitud individuales, a la velocidad y ritmo de trabajo particulares?

Cómo podrá verificarse en la enseñanza normal esta idea de Pestalozzi: “El verdadero maestro, como siente humildemente la debilidad y limitación de su propia persona, no se atreve a intervenir violentamente en el desarrollo del educando, a determinar arbitrariamente su dirección, a imponerle sus propias inclinaciones y propósitos; ¿la capacidad de ver la individualidad en el niño, su vida peculiar e independiente, he aquí la delicia del educador…”? Mas no todos los maestros trazan esos límites en forma igualmente estrecha o amplia; no todas las materias ni todos los métodos permiten tener la misma consideración a la individualidad infantil. En conjunto, la enseñanza tradicional de clase deja mucho que desear en este sentido.

  1. c) Estas reflexiones han hecho buscar otras soluciones, exigidas por la psicología. La escuela tendría que ser “una escuela sobre medida” (Claparède), por decirlo así, es decir, la enseñanza ha de adaptarse al niño, a su peculiaridad y sus capacidades espirituales, y no el niño a la enseñanza, por buena qué ésta sea. Se trata pues de crear posibilidades didácticas nuevas para que el niño, por medio de ayudas y métodos adecuados, adquiera su propia manera de trabajar, se le permita desenvolverse dentro de sus propias formas de trabajo, y se sienta enteramente responsable de su labor. Estas ideas llevan, desde el punto de vista didáctico, a una enseñanza individualizada, la cual ha de ser más que el trabajo individual en el sentido que se le ha dado hasta ahora. Mientras que en éste suele tratarse de una tarea estrictamente determinada dentro de la comunidad de la clase, siendo las posibilidades de elección a menudo muy reducidas (por ejemplo, en la composición, en la creación plástica, etc.), se trata ahora de nuevas formas de la labor escolar en sí que, por lo menos parcial y temporalmente, disuelven la labor mancomunada de la clase, diferenciando al alumnado.

 

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