
La organización escolar comprende la consideración de los medios materiales de la acción educativa sistematizada. Por eso abarca el estudio de los distintos elementos que están al servicio de las instituciones educacionales.
Dos aspectos fundamentales comprenden la organización escolar: el político, que se concreta en la administración escolar y abarca fundamentalmente el gobierno o dirección de las instituciones educacionales; y el propiamente pedagógico, que se refiere a las cuestiones y elementos de interés puramente técnico: edificio escolar, mobiliario, horarios, organización del trabajo, etcétera. El eje alrededor del cual gira la edificación escolar es el salón de clase, que es la dependencia de la escuela donde se debe atender a un mayor y más complicado número de necesidades: capacidad, ventilación, iluminación, etc. La capacidad del aula debe estar en íntima relación con el número de alumnos que en ella van a reunirse, estimándose que cada alumno ha de disponer de 1 a 1,5㎡ y un volumen de 3,5 m3, como mínimo, a fin de que pueda moverse con holgura y respirar un aire no viciado. La iluminación, que preferentemente debe efectuarse por medio de amplios ventanales, ha de dejar pasar la luz siempre por el lado izquierdo.
El número de aulas que deberá tener un edificio escolar estará en muy estrecha relación con la población escolar que lo frecuente. Por ello, una escuela puede estar formada desde una sola aula hasta los grandes grupos escolares que cuentan con veinte o más. Pero, aparte de ellas, es preciso que todo establecimiento disponga de otras dependencias: patios de recreo, despacho de dirección, sala de reuniones, museo, biblioteca, servicios higiénicos, etcétera. El conjunto del edificio escolar exige, además. Ciertas condiciones generales de gran importancia. A ser posible, debe estar aislado, rodeado de jardines, y sobre todo bien orientado y construido, buscándose la sencillez del mismo.
Así como el salón de clase es lo más importante del edificio escolar, el pupitre es lo más importante del mobiliario escolar. En tiempos pasados nadie se preocupó de este elemento. Actualmente sabemos que muchos defectos de la vista y algunas deficiencias de la columna vertebral, si no son causadas por el pupitre, se des-arrollan por su influencia. En realidad, cada niño necesitaría un pupitre a la medida. Pero, siendo esto imposible, se ha resuelto el problema construyendo tres tipos de pupitres: pequeño, mediano y grande, de acuerdo con la talla media de un niño normal. Sin embargo, un pupitre es siempre para el niño una especie de prisión. De ahí la tendencia reciente de sustituirlo por la mesa de tipo corriente. El trabajo escolar exige, como es natural, otros materiales: armarios, repisas, vitrinas, escritorios, etc. En líneas generales, en todo el mobiliario escolar debe imperar un criterio de sencillez y adaptabilidad a la función que tiene que cumplir.
En lo que se refiere a la organización del trabajo escolar, la vida de la escuela está en estrecha relación con el plan de enseñanza, que es el pensamiento que rige toda la organización, pues a él deben someterse los métodos, los programas, los horarios, etc. Todos estos aspectos de la organización escolar son importantes, pero sólo constituyen medios para la acción educativa. En ella el factor decisivo, que concreta su realización es el educador.



