{"id":357,"date":"2026-02-03T07:25:33","date_gmt":"2026-02-03T07:25:33","guid":{"rendered":"https:\/\/educatespilar.com\/?p=357"},"modified":"2026-02-03T13:03:15","modified_gmt":"2026-02-03T13:03:15","slug":"el-hombre-y-la-educacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/educatespilar.com\/en\/el-hombre-y-la-educacion\/","title":{"rendered":"El hombre y la educaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-medium wp-image-358\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/educatespilar.com\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/young-man-writing-study-session.jpg?resize=300%2C200&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/educatespilar.com\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/young-man-writing-study-session-scaled.jpg?resize=300%2C200&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/educatespilar.com\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/young-man-writing-study-session-scaled.jpg?resize=1024%2C683&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/educatespilar.com\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/young-man-writing-study-session-scaled.jpg?resize=768%2C512&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/educatespilar.com\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/young-man-writing-study-session-scaled.jpg?resize=1536%2C1024&amp;ssl=1 1536w, https:\/\/i0.wp.com\/educatespilar.com\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/young-man-writing-study-session-scaled.jpg?resize=2048%2C1365&amp;ssl=1 2048w, https:\/\/i0.wp.com\/educatespilar.com\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/young-man-writing-study-session-scaled.jpg?resize=18%2C12&amp;ssl=1 18w, https:\/\/i0.wp.com\/educatespilar.com\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/young-man-writing-study-session-scaled.jpg?resize=600%2C400&amp;ssl=1 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cada vez que el estado del medio social incline la conciencia p\u00fablica hacia el ascetismo, la educaci\u00f3n f\u00edsica ser\u00e1 rechazada a un segundo plano. Es un poco lo que se produjo en las escuelas de la Edad Media; y dicho ascetismo era necesario, porque la \u00fanica manera de adaptarse a la rudeza de esos tiempos dif\u00edciles consist\u00eda en amarla. Del mismo modo, de acuerdo con la corriente de opini\u00f3n, esa misma educaci\u00f3n ser\u00e1 interpretada en los sentidos m\u00e1s diferentes. En Esparta, ten\u00eda sobre todo por objeto endurecer los miembros contra la fatiga; en Atenas, era un medio para que los cuerpos se hicieran hermosos de ver; en tiempos de la caballer\u00eda, se le ped\u00eda que formara guerreros \u00e1giles y ligeros; en nuestros d\u00edas, s\u00f3lo tiene una finalidad higi\u00e9nica, y se preocupa por sobre todo de contener los peligrosos efectos de una cultura intelectual demasiado intensa. De esta manera, hasta Ias cualidades que parecen, a primera tan espont\u00e1nea vistamente deseables, no son buscadas por el individuo sino menudo la sociedad le invita a ello, y las busca de la manera que ella le prescribe que planteaba todo cuanto antecede. En tanto que mostrar m los individuos, podr\u00eda parecer que \u00e9stos sufr\u00edan, en consumismos est\u00e1n interesados en esa sumisi\u00f3n; porque el nuevo edifica as\u00ed en cada uno de nosotros, representa aquello que piamente humano.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El hombre, en efecto, no es un hombre un art\u00edculo, demostrar con rigor una proposici\u00f3n tan general y tan importante, y que resume los trabajos de la sociolog\u00eda contempor\u00e1nea. Y, adem\u00e1s, no es imposible recordar sumariamente los hechos m\u00e1s esenciales que la justifican. Para empezar, si hay hoy un hecho hist\u00f3ricamente establecido, es que la moral est\u00e1 en estrecha relaci\u00f3n con la naturaleza de las sociedades, puesto que, como lo hemos demostrado al pasar, ella cambia cuando las sociedades cambian. Es la sociedad, en efecto, que nos saca fuera de nosotros mismos, que nos obliga a tener en cuenta otros intereses aparte de los nuestros, es ella que nos ense\u00f1a a dominar nuestras pasiones, nuestros instintos, a darles normas, a privarnos, a incomodarnos, a sacrificarnos, a subordinar nuestros fines personales a fines m\u00e1s altos. Todo el sistema de representaci\u00f3n que mantiene en nosotros la idea y el sentimiento de la regla, de la disciplina, tanto interna como externa, lo ha instituido la sociedad en nuestras conciencias. As\u00ed hemos adquirido ese poder de resistirnos a nosotros mismos, ese dominio sobre nuestras inclinaciones que es uno de los rasgos distintivos de la fisonom\u00eda humana y que est\u00e1 tanto m\u00e1s desarrollado cuando m\u00e1s plenamente somos hombres.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Todas esas ideas fundamentales est\u00e1n perpetuamente en evoluci\u00f3n; y eso porque ellas son el resumen, la resultante de todo trabajo cient\u00edfico, lejos de ser, como lo cre\u00eda Pestalozzi, su punto de partida. Nosotros no nos representamos el hombre, la naturaleza, las causas, el propio espacio, como se los representaba en la Edad Media; la causa est\u00e1 en que nuestros conocimientos y nuestros m\u00e9todos cient\u00edficos ya no son los mismos. Ahora bien; la ciencia es una obra colectiva, puesto que supone una vasta cooperaci\u00f3n de todos los sabios no s\u00f3lo de una misma \u00e9poca sino de todas las sucesivas \u00e9pocas de la historia. Antes que fuera constituida la ciencia, la religi\u00f3n cumpl\u00eda el mismo papel; pues toda mitolog\u00eda consiste en una representaci\u00f3n, ya muy elaborada, del hombre y del universo. La ciencia, por lo dem\u00e1s, ha sido heredera de la religi\u00f3n. Al aprender una lengua, aprendemos todo un sistema de ideas, distinguidas y clasificadas, y heredamos todo el trabajo de donde han salido esas clasificaciones que resumen siglos de experiencias. Hay m\u00e1s: sin el lenguaje no tendr\u00edamos, por as\u00ed decirlo, ideas generales; pues es la palabra la que, al fijarlas, da a los conceptos una consistencia suficiente para que puedan ser c\u00f3modamente manejados por el esp\u00edritu.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Es, pues, el lenguaje, lo que nos permite elevarnos m\u00e1s all\u00e1 de la pura sensaci\u00f3n; y no es necesario demostrar que el lenguaje es una cosa social. Vemos por estos pocos ejemplos a qu\u00e9 se reducir\u00eda el hombre si retir\u00e1ramos de \u00e9l todo lo que recibe de la sociedad; caer\u00eda en el rango animal. Enseguida, y sobre todo, porque los productos del trabajo de una generaci\u00f3n no se pierden para la que sigue. De lo que un animal pudo aprender en el curso de su existencia individual, casi nada puede sobrevivirle. Pero, tanto como la cooperaci\u00f3n de que nos ore en y por la sociedad. Pues para que el legado preciso que haya una personalidad moral que dure pasan y que las vincula por sobre las generaciones que unas con las otras: es la sociedad. As\u00ed, el antagonismo que demasiado a menudo se ha admitido entre la sociedad hechos nada. Lejos de individuo no corresponde en los que ambos t\u00e9rminos se opongan y s\u00f3lo puedan desarrollarse. EI individuo, al en un sentido inverso, ellos se implican. Ejerce sobre \u00e9l, especialmente por la v\u00eda de la educaci\u00f3n, naturalizarlo, sino, por el contrario, agrandarlo y hacer de \u00e9l un engrandecerse as\u00ed haciendo un esfuerzo.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cada vez que el estado del medio social incline la conciencia p\u00fablica hacia el ascetismo, la educaci\u00f3n f\u00edsica ser\u00e1 rechazada a un segundo plano. 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