Individualización de la Educación Física

Todos los individuos no presentan el mismo desarrollo corporal, e incluso aquellos más armónicamente desarrollados revelan siempre cierta preponderancia de una u otra porción del cuerpo. De ahí que la educación corporal no debe aplicarse arbitrariamente, sino que ha de tender a la armonización del desarrollo muscular en las varias partes del cuerpo, para no exagerar como a menudo ocurre las desarmonías de una dispar evolución de los músculos. 

De no ser así, se crean como ocurre con muchos atletas unilateralmente educados campeones de un grupo de músculos y no individuos verdaderamente sanos y proporcionados desde el punto de vista corporal. 

Valor Formativo del Ejercicio

El ejercicio muscular absorbe energía física. Cuando esta absorción no es exagerada y está dentro de los límites antes indicados, beneficia el desarrollo corporal y la salud; además, si se trata de jóvenes, la emulación y la competencia, en esto reside el gran valor educativo de los ejercicios practicados en conjunto y no aisladamente, crean nuevos intereses y dan otra meta al espíritu de conquista del joven. Agregase a esto que la actividad y el contacto continuo con la realidad obstaculizan la tendencia a lo quimérico, a la “autoadoración”, en que las ideas únicamente están asociadas al propio tono afectivo, prevaleciendo en la adolescencia, y en este caso las imágenes eróticas. 

Esta tendencia perturba la formación del pensamiento y se opone al logro de un carácter sólido, al desarrollo de la personalidad en la dirección querida, a la acción disciplinada y adecuada al medio social.

El Lema del Futuro

Son incalculables los frutos a salud física y moral que ha dado, a través de los tiempos, la recta aplicación del Mens sana in corpore sano. En la actualidad, y cada vez más, la cultura corporal deja de ser patrimonio de unos pocos para convertirse en actividad de todos. Prácticamente no hay quien, de una manera u otros ejercicios físicos, deportes, danzas, etcétera-, no cultive la armonía del cuerpo; por ello, más que en la ejercitación misma, aceptada sin objeciones en todos los medios cultos, debe hoy en día acentuarse el valor de los beneficios espirituales -mentales, morales, etcétera- que con ella se obtienen. Según propone el psicólogo y médico inglés Smith Jeliffe, conviene invertir el aforismo clásico, propiciando Corpus sanum in mente sana (cuerpo sano en mente sana); es decir, que invirtiendo el camino clásico se pase del espíritu al cuerpo, porque éste ya ha recibido todos los reconocimientos que merece desde el punto de vista físico, siendo necesario anteponerle una cultura espiritual que lo armonice totalmente, que logre en la persona el equilibrio perfecto de sus dos componentes esenciales: cuerpo y espíritu.

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