
El desarrollo histórico de la enseñanza indirecta pone en evidencia cuán variadas pueden ser sus formas. Todas ellas, surgidas históricamente una tras otra, existen aún hoy, a pesar de haber nacido en distintos campos pedagógicos. Precisamente porque tenemos en la actualidad, en lugar de la actitud pedagógica fundamental cerrada y uniforme de antes, más bien una “pedagogía de multiplicidad”, porque se da una variedad muchas veces desconcertante de estilos pedagógicos, uno al lado del otro, encontramos también, con igualdad de derechos y al mismo tiempo, todas esas formas particulares de enseñanza indirecta: la “ocupación silenciosa” junto al “trabajo creador individual”, la labor progresiva con toda la clase junto al trabajo de elaboración en grupos, el trabajo silencioso individual junto al estudio con compañero en la habitación contigua, etc. Por eso, es imposible reunirlas bajo un concepto positivo que enunciara más que enseñanza “indirecta”.
Además, sobre todo las formas nuevas difieren mucho entre sí, en cuanto a su esencia intrínseca. En la enseñanza en grupos como en el trabajo individual productivo, en el estudio con compañero como en el silencioso, intervienen tantos motivos de índole sociológica, psicológica y pedagógica teórica, que hasta su resumen bajo el denominador general de “enseñanza indirecta” parece arriesgado en cuanto este rótulo cubre muchas veces tan sólo una faz secundaria de esas formas didácticas. Ante esta situación, elegimos de la gran cantidad de formas posibles solamente dos, distinguiendo, desde el punto de vista sociológico, a) el trabajo individual y b) el trabajo en grupo, y refiriéndonos en cada caso también a los contenidos temáticos y el lugar de realización.
El trabajo individual
FORMAS Y CONTENIDOS
A continuación, comprenderemos por trabajo individual aquellas formas de enseñanza indirecta en que el alumno por sí solo, guiado de manera indirecta por el maestro, se enfrenta con los contenidos didácticos asimilándolos, llevándolos adelante y elaborándolos, trabajos que pueden realizarse en silencio o en alta voz, en el aula o en la habitación contigua. El trabajo mismo puede ser “dirigido” o “libre”. La labor didácticamente más fecunda es la dirigida. Saca sus temas y tareas de la enseñanza directa y se orienta en ella. En este sentido, el trabajo individual, hecho en debida forma, constituye un valioso complemento de la enseñanza directa. Su valor particular reside en su carácter de trabajo formativo individual, es decir, en la posibilidad de poder dar cabida plenamente, en esas formas, a las inclinaciones, aptitudes y modos de trabajo individuales de cada niño. Se entiende que además es posible también el trabajo individual libre. Éste le permite al alumno resolver, según sus propias inclinaciones, los problemas que se plantea a sí mismo.
La relación con la enseñanza directa determina el contenido y las tareas del trabajo individual. Éste se puede llevar a cabo, conforme al desarrollo didáctico, en cualquier nivel del proceso formativo:
- a) Como trabajo preparatorio
El trabajo individual preparatorio se ha hecho siempre, aun en la enseñanza tradicional. Sobre todo, en la escuela unitaria se imponía ya por razones de tiempo. Lo integran tareas de recolección de toda índole, de informes y observaciones, experimentos e investigaciones que constituyen las bases y puntos de partida para las lecciones fundamentales en ellas.
Cuántas veces se dan a leer temas idiomáticos para poder hablar de ellos luego durante las elecciones directas cuyo tiempo es limitado. Para la composición se presenta un primer esbozo que, en una conversación posterior, será juzgado y aclarado. Para la geografía se preparan mapas, para la historia natural se hacen observaciones, para las clases de aritmética se junta material numérico, etc., actividades todas ellas que significan una preparación, pero, en lo posible, ningún tratamiento previo. De ninguna manera ha de adelantarse el alumno al curso normal de la enseñanza, para no poner en peligro el efecto de sorpresa de parte del maestro.
De un valor didáctico más elevado son todas las formas de trabajo preparatorio silencioso, si también en la enseñanza directa se intercalan períodos de reflexión individual silenciosa.
He aquí un ejemplo para demostrarlo. Composición: Antes de una tormenta. Sin mucha conversación previa, la clase hace una primera redacción en silencio. Algunos trabajos buenos se leen en voz alta, se juzgan, se buscan nuevos giros e imágenes. Después, la clase, puesta sobre aviso por su propio primer ensayo, lee una descripción ejemplar del mismo tema. Ahora las imágenes y comparaciones penetran; la personificación del vendaval como gigante amenazador, de las plantas y animales ansiosos de refrescarse, se vivencian de una manera muy distinta, la gran variación de verbos se percibe en otra forma que si se hubiera iniciado el tema tratando en seguida todos esos medios de expresión. Lo que jamás se logra, de igual manera, mediante un tratamiento preparatorio, se consigue por el primer ensayo preliminar, y hasta por la vivencia del propio fracaso, por la experiencia de la distancia cualitativa entre la propia descripción y la palabra del poeta. Con verdadero placer, la clase se dedica entonces a una nueva redacción del mismo tema.
Por supuesto que tales trabajos preparatorios pueden hacerse también para otras materias (dibujo, aritmética, historia natural, geografía, etc.). El propio trabajo preliminar, los ensayos para llegar a una solución independiente, por pobres y defectuosos que sean, hacen que las cosas lleguen a ser “problemáticas” para la clase. Habiendo experimentado la propia aberración, frente a la propia solución insatisfactoria, se buscan, con mayor seriedad, soluciones mejores y se reciben con mejor comprensión y predisposición los conocimientos y explicaciones que se ofrecen. Este método de trabajo preparatorio silencioso se identifica ampliamente, desde el punto de vista didáctico, con la intención de crear “momentos fecundos” en el proceso formativo.
- b) Como trabajo asimilativo
Con mucha mayor frecuencia se emplea la forma de trabajo individual en la asimilación de temas ya tratados. Como en la enseñanza directa muchas veces no hay tiempo para la profundización, ejercitación y aplicación de los temas elaborados, esta asimilación queda reservada al trabajo individual silencioso:
Se ha tratado un tema histórico; los niños lo leen ahora en sus libros o apuntes. En geografía se ha estudiado un país; luego se dibujan mapas y se redactan apuntes. Se introdujo una nueva operación aritmética; los alumnos se ejercitan con una serie de problemas correspondientes. Se habló sobre un trozo de lectura; la práctica de la lectura se encomienda al trabajo individual, etc.
- c) Como trabajo de prosecución
Una mayor actividad del alumno requiere el trabajo individual “prosecutivo”, puesto que se trata no sólo de aplicar y explotar conocimientos y habilidades ya adquiridos, sino de vez en cuanto también de hallar nuevos entendimientos, de lograr nuevas habilidades.
Ejemplos: En la enseñanza directa, la explicación de una nueva operación aritmética llegó hasta el punto decisivo; la prosecución se reserva al trabajo individual. Algunas cuestiones de geografía han sido presentadas con claridad; los alumnos tratan de contestar respecto de los temas indicados, recurriendo a sus propios medios de trabajo. Un trozo de lectura no se ha leído hasta el final; se invita a la clase, dándole indicaciones verbales, a seguir leyendo, crear títulos, hacer anotaciones, apuntar lo que no se comprendió, etc. Es importante, por cierto, que el maestro vuelva después a las soluciones y respuestas, pues la lección no está terminada, sólo se prosiguió en otra forma.



