El rol de las alianzas público-privadas en la educación

Que la educación de calidad esté al alcance de todos es uno de los grandes objetivos, a nivel mundial. Un punteo de cómo se logra con alianzas.

La educación es una herramienta de transformación, y construcción de sociedades más justas y abiertas a oportunidades. Pero garantizar un acceso de calidad para todos es un problema a resolver en todo el mundo, pero sobre todo en zonas donde la infraestructura es escasa o nulo, donde  los recursos escasos y las políticas públicas insuficientes.

Es por eso que las alianzas público-privadas son la respuesta ante las demandas, siendo una combinación estratégica que tiene el poder de transformar realidades educativas desde la colaboración y responsabilidad.

Estas alianzas, que pueden ser entre gobiernos, empresas, organizaciones sociales y organismos internacionales, combinan recursos, saberes y capacidades de ambas partes, con el objetivo de potenciar las oportunidades educativas, en búsqueda de mejorar la calidad de formación en todos los niveles.

Pero esta combinación de entidades no se traduce en una privatización del sistema, sino que tienen como objetivo fortalecer el rol del Estado, al mismo tiempo que movilizan al sector privado hacia un compromiso activo con el desarrollo social.

La educación en conjunto

Las alianzas público-privadas tienen una forma de accionar concreta. Mientras que el sector público tiene validez, acción normativa y alcance territorial, el privado da innovación, financiamiento y capacidad de ejecución.

Esta combinación tiene resultados esperanzadores, sobre todos en aquellos lugares  donde las políticas educativas llegan con dificultad o necesitan más apoyo  para que la educación llegue a cada alumno. Esto ocurre frecuentemente  en zonas rurales o marginadas, donde los desafíos estructurales necesitan de respuestas con una visión integral. 

Empresarios por la Educación en Colombia, es un proyecto que responde a este tipo de programas, siendo una red nacional que vincula a empresas con escuelas públicas para impulsar mejoras pedagógicas, fortalecer la gestión escolar y generar oportunidades de desarrollo docente. 

Con esta iniciativa se consiguen recursos educativos  pero también dejó en claro la importancia de una cultura de evaluación y mejora, lo que se tradujo a resultados en el desempeño estudiantil.

En Argentina existen proyectos que lograron grandes transformaciones educaciones.La Fundación ARCOR o Fundación Telefónica Movistar trabajan con gobiernos locales para brindar tecnología, formación docente y contenidos digitales a escuelas de bajos recursos. Estas iniciativas, muchas veces están destinadas  en la primera infancia o en la educación técnica, y demuestran cómo el compromiso empresarial ser de gran ayuda en la transformación social.

Asimismo, uno de los principales aportes de esta alianza se da respecto a  la infraestructura escolar, donde el financiamiento estatal suele no ser suficiente  para cubrir todas las necesidades. 

A través de colaboraciones, muchas empresas se enfocan a ser parte de  la construcción o mejora de escuelas, brindar equipamiento tecnológico y adecuación de espacios para el aprendizaje. 

El acceso a la conectividad digital es otro de los grandes aportes de las empresas. Durante la pandemia de COVID-19  se evidenció las grandes desigualdades en el acceso a internet y la disponibilidad a dispositivos tecnológicos, siendo un gran obstáculo para millones de estudiantes que necesitaban continuar con su formación online. 

Por esta gran problemática, se impulsaron iniciativas entre gobiernos y empresas de telecomunicaciones para garantizar la continuidad pedagógica. Estas estrategias, como  son los programas de datos gratuitos para plataformas educativas o el acceso a dispositivos, funcionan gracias a los modelos de colaboración. 

En la misma línea,  a sabiendas de lo importante que es la formación y actualización docente la alianza público-privado también genera cambios en esta área. Es que con la velocidad con la que cambian los escenarios de la mano de la tecnología, se necesita a un cuerpo  docente preparado no solo en contenidos, sino también en metodologías innovadoras y herramientas digitales. 

El sector privado aporta e en este aspecto con propuestas de capacitación continua, mentorías y programas de desarrollo profesional para aquellos que enseñan.

Sin embargo, este tipo de modelos de las alianzas público-privadas también tienen cuestiones a resolver, pese a su excelente funcionamiento tiene que poderse garantizar que la participación del sector privado no sea por intereses comerciales o reputacionales es uno de ellos, ya que su colaboración y trabajo en conjunto debe ser por un compromiso con el bien común. Para evitarlo, es fundamental contar con marcos regulatorios claros, mecanismos de rendición de cuentas y participación comunitaria en el diseño y seguimiento de los proyectos.

Asimismo, es clave que estas alianzas no reemplacen la responsabilidad del Estado en materia educativa, sino que la complementen, siendo tomadas como una herramienta para fortalecer políticas públicas, no para delegarlas ni para generar fragmentación en el sistema.

El crecimiento de las alianzas público-privadas en educación responde a una lógica cada vez más presente en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), ya que particularmente el ODS 4, que promueve una educación inclusiva, equitativa y de calidad. 

Pero este modelo no son una fórmula mágica, pero sí son una gran estrategia para acelerar los cambios que la educación necesita. Cuando están bien diseñadas, orientadas por principios de equidad, participación y sostenibilidad, tienen el potencial de transformar realidades educativas, cerrar brechas históricas y abrir nuevas oportunidades para quienes más lo necesitan.

 

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