Los conceptos y los términos

Los conceptos se expresan por medio de los términos. Generalmente los términos son palabras, aunque cualquier otro signo puede cumplir la misma función. En los sistemas de signos de lenguajes naturales, los términos son palabras. Así, “casa”, “cuadrado”, “hombre”, en h lengua castellana; “house”, “square”,”man”, es la inglesa;”maison”, “carré”, “homme”, en b francesa, son expresiones de idénticos conceptos con palabras de distintas lenguas. Términos y Palabras. No deben confunden entonces el término y la palabra. Esta última e una unidad significativa concreta, que pertenece al ámbito de los lenguajes naturales. En toda lengua las palabras constituyen complejos fónicos que tienen un valor significativo para la comunidad de hablantes de esa lengua. Para quien desconozca el inglés o el francés, las palabras de esas lenguas con las que se han expresado más arriba ciertos términos, serán simples sonidos sin significado.

Los términos, en cambio, expresan las estructuras ideales que son los conceptos, y constituyen formas en las que el contenido lingüístico no cuenta. Por lo demás, todos los términos no tienen necesariamente en cada lengua una palabra que los expresa. Si así fuera, los lenguajes naturales serían, como alguna vez se creyó, estructuras lógicas en las que todos los vocablos tendrían correspondencias exactas y unívocas. Pero está probado que esto no es exacto, puesto que las voces de una lengua no se corresponden con las de otra. En los significados de las palabras se dan elementos que no son exclusivamente conceptuales y que varían no sólo entre lengua y lengua, sino aun en las distintas regiones en que una lengua es hablada. Además, puede que a un término no le baste con una palabra para ser explicado (por ejemplo, el español, arco iris, bajo relieve, ácido sulfúrico, bromuro de potasio), en tanto que puede haber palabras que no tengan el carácter de términos, como, por ejemplo, las interjecciones o los artículos en español.

Denotación y Connotación

Un término denota o designa algo, y ese algo son todos los objetos de los cuales puede ser predicado (Pedro, José y Joaquín son hombres; los mamíferos, las aves y los peces son animales). Por ello es corriente en la lógica actual entender que la denotación en los términos equivale a la extensión de los conceptos. Pero la relación del término con el objeto que designa, no es unívoca en todos los casos. Un término puede denotar más de un objeto, es decir, puede ser multifocal o sea tener la capacidad de mencionar más de un significado. Así, con la misma voz “banco” se puede hacer referencia

  1. A un asiento.
  2. A una mesa de madera para uso de los carpinteros.
  3. A un establecimiento público de crédito.
  4. En las aguas navegables, a todo bajío de gran extensión.

Empero, puede decirse que el término es distinto, toda vez que el concepto que expresa haga referencia a distintos objetos. De ahí que no se pueda predicar igualmente la dureza del término “banco” en sus sentidos 1 y 3.

Un término también significa o connota algo, y ese algo no es otra cosa que el conjunto de notas de un objeto a los que el concepto correspondiente hace referencia. Por ello, así como la denotación equivale a la extensión, la connotación equivale a la comprensión de los conceptos que los términos expresan. Esa relación significativa o connotación entre el término y ese “algo” es, como hecho lingüístico, puramente convencional y arbitraria. Ya se ha dicho que el poder evocativo de las palabras varía en cada comunidad y en cada época. Pero lo que importa en lógica, fuera del aspecto lingüístico, es la forma en que un término se refiere a su objeto. Ya e lógico alemán Gottlob Frege (1848-1925), uno de los fundadores de la logística, había puesto de manifiesto el hecho de que con varios términos se pudiera hacer referencia a un mismo objeto, al anotar la diferencia entre lo que él llamaba el “sentido” y la “referencia”, o sea, lo que aquí se ha denominado connotación y denotación. Según la distinción de Frege, términos de distinta significación pueden tener idéntica denotación, como, por ejemplo, cuando se hace referencia a Venus con las expresiones “lucero del alba” y “lucero de la tarde”.

Sinonimia. Se plantea aquí la cuestión de la sinonimia que está centrada en el problema de la designación, como lo denominan algunos lógicos modernos. Supuesto el caso de que dos o más términos denoten un mismo objeto, serán sinónimos, según algunos, si tienen el mismo significado, es decir, la misma connotación o, según otros, si pueden intercambiarse como predicados de una proposición. En un concepto amplio de sinonimia (por ejemplo, el que sostiene que consiste en la equivalencia de los predicados), los cuatro enunciados anteriores serían sinónimos desde el punto de vista lógico. Empero, después de la distinción de Frege antes enunciada, se tiende a dar al concepto de sinonimia un valor más estricto centrado en la identidad de significados, es decir, en la identidad de notas a las que se hace referencia con los términos sinónimos. Según este concepto, ya generalizado, sólo serían sinónimos los enunciados a y a’ y b y b’ entre sí. Algunos autores niegan la posibilidad de una sinonimia absoluta, pero fundándose en razones de carácter lingüístico y no lógico. Es verdad que, en los lenguajes naturales, a causa de la mayor o menor entonación afectiva de las menciones concretas del habla, se hace difícil hablar de sinonimias absolutas, pero es también cierto que en la terminología científica las connotaciones son mucho más precisas, el grado de vaguedad es mucho menor y la sinonimia si bien se presenta con mucha menor frecuencia que en el lenguaje cotidiano o familiar, es, cuando ocurre, de carácter prácticamente absoluto. Así, pues, las objeciones y limitaciones al concepto de sinonimia provienen del campo de la semántica descriptiva, y se fundan especialmente en hechos lingüísticos o estilísticos que no afectan el concepto lógico de la identidad de significados.

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