
La naturaleza sociable del hombre, su tendencia espontánea a unirse con sus semejantes, da origen a vínculos naturales de comunidad, que frecuentemente se traducen luego en vínculos jurídicos de sociedad. Hay varios tipos de comunidades y sociedades primarias, en las cuales surge, se desarrolla y se perfecciona la vida del hombre. La primera de ellas es la familia. La unión de familias, a su vez, da origen a la sociedad política, que comprende diversos grados: el municipio, la región (equivalente a veces a la provincia), la nación (cuya organización jurídica constituye el Estado) y la comunidad internacional (esta última todavía en grado incipiente de estructuración societaria). Está, además, como la historia muestra en todos los pueblos y para todas las épocas, la sociedad religiosa (Iglesia o institución equivalente), que, a diferencia de las demás, tiene una finalidad trascendente en el tiempo y en el espacio. Existe otro tipo de sociedad cuya existencia, aunque no imprescindible como la de las anteriores, lo es prácticamente desde el momento en que el hombre y toda su especie necesita ejercer una actividad profesional ya sea, económica, social o cultural que trasciende a su propia o al entorno de la misma familia. Dicha sociedad supone o cree suponer las vinculaciones estables y una solidaridad de intereses entre todos los que la practican, por encima de las diferencias de categoría.
Es la comunidad profesional.
Estas diversas comunidades y sociedades, a las que todavía hay que agregar la variadísima gama de asociaciones que los hombres forman y des-hacen voluntariamente, constituyen los cuadros sociales conocidos como aquellos en los que se desenvuelve la vida del hombre, sus vínculos, emociones y su actividad. Todos ellos influyen más o menos sobre su comportamiento económico, y también son influidos por éste. Cada uno de esos cuadros tiene funciones propias, que deben ser respetadas y protegidas. Es necesario hoy más que nunca recalar, particularmente, que los cuales funciones de los menores o menos fuertes, sino agresión de este principio de subsidiaridad da lugar al empobrecimiento del conjunto social y a una creciente concentración de poderío en los cuadros sociales absorbentes (o, mejor dicho, en las personas o clases que dirigen esos cuadros). Funciones Económicas de la Comunidad Profesional y de la Sociedad Política. Estas dos son, entre las diversas clases de cuadros sociales, las que tienen funciones económicas más importantes.
- Al hablar ahora de la comunidad profesional, se hace referencia a las profesiones económicas. Por lo tanto, no es necesario extenderse sobre sus funciones económicas, ya que éstas son la razón de ser de su existencia. Pero sí es oportuno destacar la tendencia cada vez más acentuada a estrechar los vínculos comunitarios entre todos sus componentes, superando las divergencias y antagonismos que pue-dan existir. Así, es como en la base de esta comunidad la misma empresa generaba la orientación actual procurando la mayor relación personal directa entre sus miembros (empresarios, dirigentes, técnicos, empleados, obreros, empresarios, etc.), tendiendo, ofreciendo y empezando a dar a todos ellos una participación activa en la vida y la marcha de la misma. En el plano de cada profesión, la solidaridad de intereses de todos sus componentes debiera concretarse en organismos formados por representantes de las diversas categorías (empresarios, obreros, etcétera), organismos con funciones reglamentarias, arbitrales y disciplinarias sobre los miembros de la profesión, con el objeto de lograr la buena marcha de ésta y la participación equitativa de sus integrantes en esa buena marcha. A su vez, los organismos mixtos de las diversas profesiones tendrían que estar vinculados entre sí, para su coordinación en pro del bien común.
- Las funciones económicas de la sociedad política son ejercidas por su autoridad. Estas funciones varían mucho, según las ideologías que prevalezcan, y en menos de un siglo han pasado, desde el mínimo que sostenía el liberalismo individualista, hasta el estatismo centralizador de nuestros días, que va en detrimento de la iniciativa privada y de los cuadros sociales menores (comunidad profesional, municipio, provincia) y tiende a la colectivización de la economía. Pueden sintetizarse en la siguiente forma las principales funciones económicas de la autoridad política:
- Estimular la iniciativa privada, a la cual corresponde, en principio, la actividad económica.
- Controlar esa iniciativa y la actuación de las comunidades profesionales, reprimiendo lo que afecte al bien común, particularmente la concentración del poder económico.
- Procurar que haya una distribución equitativa de los bienes económicos entre los diversos sectores de la población.
- Ejercer por sí misma aquellas actividades que la iniciativa privada no realice, a pesar de los estímulos antes mencionados.
- Ejercer también aquellas actividades que no convenga dejar en manos de la iniciativa privada, por dar a ésta un extraordinario poder económico.
- Preparar, con la colaboración de los órganos profesionales citados anteriormente, programas de desarrollo armónico de las economías municipales, regionales y de la economía nacional.



