Enseñanza Humanista y Científica

Uno de estos problemas lo constituye el de la enseñanza humanista y el de la científica, que se suelen contraponer, cuando en realidad son complementarias. La enseñanza científica debe ser humanista y la humanista científica.

La enseñanza humanista debe servir de base a toda posible enseñanza, incluso a la más técnica. Mas para ello hay que entender por humanismo no sólo el clásico de la antigüedad, sino también el moderno, el de los grandes escritores y pensadores de nuestro tiempo. La enseñanza científica tiene que intervenir en las humanidades dándoles el rigor de sus métodos. Pero ni la enseñanza científica ni la humanista tendrán valor formativo, si no se imponen sólo como contenidos y no se basan en el desarrollo y las actividades del ser juvenil. En cuanto a las demás materias de enseñanza, no es posible entrar en todos sus problemas. Sólo señalaremos los más generales. En primer lugar, si la educación ha de atender a la formación o desarrollo de las personalidades totales, integral, y no sólo al aspecto intelectual el más superficial de aquélla, es necesario que exista una continuidad desde la escuela primaria a la superior, suprimiendo todas las separaciones actuales, que fragmentan la enseñanza y la personalidad del ser juvenil. En segundo lugar, aun dentro de la diversidad del contenido de la enseñanza, correspondiente a los distintos niveles biológicos y mentales, debe existir cierta unidad en los contenidos y métodos, que no pueden ser otros que los basados en los propios intereses y actividades de los alumnos. En tercer lugar, dado que es imposible abarcar la extraordinaria riqueza de nuestra cultura en los años de la escolaridad, se impone que haya un principio de elección de materias sobre ciertas bases esenciales. Finalmente, las materias técnicas y manuales han de tener una mayor participación en los programas actuales, ya que son de tanto valor educativo como las literarias, y se hacen necesarias en el mundo actual. En cuarto lugar, puesto que la educación debe estar en contacto directo con la sociedad en que actúa y sobre la cual quiere influir, debe tener en cuenta las circunstancias locales y regionales. O sea, que ha de contar con la realidad ambiente.

Enseñanza Primaria. 

El problema más urgente es hacer efectiva la obligación escolar para impedir que los alumnos abandonen la escuela a los 10 u 11 años. Para ello hay que hacer atractivos los últimos años de escolaridad, introduciendo en ellos enseñanzas pre profesionales. Después viene la prolongación de la escolaridad, haciendo la asistencia a la escuela obligatoria hasta los 15 o los 16 años. Para ello habría que dividirla en dos ciclos: uno básico hasta los II años y otro superior, pre profesional, hasta los 15.con materias electivas. En tercer lugar, está la atención a las escuelas rurales, facilitando la concentración de las dispersas y el transporte de los alumnos. En cuarto lugar, figura la difusión de los métodos activos no en forma de reglamentos, disposiciones oficiales, muertas, sino con orientaciones didácticas, flexibles, aplicadas con libertad por los educadores. En este mismo sentido es necesaria la creación de escuelas experimentales, en las que se ensayen los nuevos métodos, antes de generalizarlos. Para ello deberán tener la autoridad y autonomía indispensables. Finalmente está el problema de dotar a las escuelas urbanas y rurales de los medios y mate-rial didáctico necesario, así como de los edificios pertinentes, evitando la enseñanza libresca actual y el sistema de los turnos, vigente en muchas partes. Sería también conveniente la creación de escuelas públicas con seminternado, para que la acción educativa fuera más intensa. 

Enseñanza Secundaria. 

Es sin duda la más compleja por la edad a que se dirige, la pubertad, la más inestable. En general se podría decir que las tendencias actuales son las siguientes: La enseñanza secundaria no es sólo preparatoria para la universitaria, como aún se la considera por muchos, sino que es la educación general de la adolescencia, vaya o no a la universidad. La educación secundaria debe atender, como la primaria, a la totalidad de la vida juvenil: física, estética, intelectual, moral y social, y no sólo a la intelectual, como ocurre actualmente. Dentro del plan de estudios conviene una división estableciendo un ciclo básico común y otro diferenciado, electivo, en los últimos años. Debe basarse en la primaria, o mejor todavía: ser una continuación de ella; con programas métodos semejantes, aunque diferenciados por su mayor intensidad. Debe desaparecer el actual enciclopedismo y atomización de las materias, y concentrarlos en grandes grupos que se estudiarán cíclicamente En general existe hoy la tendencia a hacer obligatoria la enseñanza secundaria, como lo fue la primaria en el siglo pasado. Así lo ha hecho Inglaterra, y también, en realidad, los Estados Unidos. El profesorado de esta enseñanza debe recibir una preparación pedagógica equivalente a la del primario y concentrarlo en grupos de materias, en vez de la dispersión actual.

Enseñanza Universitaria. 

Sus objetivos esenciales son la formación profesional, la cultura general y la investigación científica. Todo ello debe realizarse en el ideal de la educación superior humana, tanto en su forma general como en la de diversas especialidades. Esto supone:

  1. La atención a la vida total del estudiante. Tanto en su aspecto intelectual, como en el físico estético, moral y social, lo mismo, aunque con mayor intensidad, que se hace en los demás grados de la educación y como ocurre en las clásicas universidades inglesas y estadounidenses.
  2. El principio de la elección de estudios y materias conforme a las aptitudes y aspiraciones de los estudiantes, aunque con un mínimo de materias esenciales.
  3. La organización de un ciclo de enseñanzas comunes a la diversas Facultades y la interrelación entre ellas en los años posteriores. 
  4. La reducción al mínimo posible de los exámenes, agrupando las materias y haciéndolos más directos y personales.
  5. La organización de estudios de ampliación en instituciones del extranjero, con un sistema de intercambio.
  6. La creación de becas de estudio para los alumnos más capaces y de menos medios económicos, o de préstamos de honor.
  7. La creación de residencias de estudiantes en las que se atienda no sólo a su bienestar físico, sino también a su educación intelectual y social. 
  8. La organización de instituciones y clubes de estudiantes y profesores, así como de bibliotecas, salas de estudio, musicales, exposiciones, etcétera.

En suma, hacer de la universidad un centro de vida cultural y vital para los estudiantes y para la vida local.

 

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