Marcha gradual de la comunidad educadora

Nos preguntamos ahora por la ley fundamental conforme a la cual se especifica la actividad educadora en la comunidad y la comunidad educadora misma, y se desarrolla en un proceso gradual regulado. Esta ley debe corresponder a la de toda formación del contenido educador expuesta en el § 11; hemos visto allí que la comunidad, y especialmente la comunidad educadora, la cosa de la conciencia y, por tanto, debe pertenecer a la misma ley fundamental de la conciencia, la cual rige todo el producto del contenido de la educación. Ahora bien, el proceso gradual que va de la comunidad inmediatamente sensible a la comunidad mediata, esto es, refleja, por tanto, intelectual, y por último a la comunidad libre, autónoma y, por tanto, racional, ha sido expuesto en el § 11; ahora hay que mostrar cómo en toda actividad educadora comunal se repite de igual modo, esencialmente en lo que respecta a la del educando con el educador y a la comunidad de ambos. Nosotros limitamos la consideración, en primer término, a la comunidad del educador y del educando en particular, y partimos del acto individual del influjo educador y del proceder del discípulo, teniendo en cuenta, tanto el mero conocer, como el querer, en los cuales ha sido ya mostrada la identidad de la legalidad de su evolución.

Correspondiendo al proceso gradual de la producción del contenido de la educación, lo primero debe ser aquí asentar lo individual, y mantener, al mismo tiempo, la mirada espiritual sobre aquello a lo que podemos llamar notas o señales (Merken). A esto corresponde por parte del que enseña el mostrar, el dirigir coercitivamente la mirada del que aprende sobre una cosa determinada y fija en éste. Entregado la comunidad es la más completa, tanto que no existe, al menos en su primitiva forma, separación alguna consciente entre individuo e individuo, sino que educador y educando se unen en un sentimiento inmediato. El segundo grado corresponde al progreso de separación de un individuo respecto de otro y al mismo tiempo al mantenimiento de la relación de lo siguiente a lo pasado; por tanto, un proceso o discursos, un “recorrer”‘, una multiplicidad, en la cual se cumple la liberación de la mirada espiritual por la que se fija al mismo tiempo las particularidades (del primer grado). 

A éste corresponde, por parte del que enseña, la dirección progresiva y elevada del uno al otro, lo cual debe llegar a ser cada vez más una dirección para obtener un progreso independiente. La clase de comunidad es aquí diferente de la del primer grado: se origina en la relación que se desarrolla entre el conducente y el conducido; una relación conscientemente determinada de yo y tú; no es meramente un mantener fijo, sino también un desprender, un fijar de nuevo y un desprender de nuevo en el propósito y en la acción para hacer más y más Independiente al conducido del conductor, y presentarle sobre su propia base. También esto encuentra igualmente empleo en la educación intelectual y en la de la voluntad; también en las llamadas habilidades, cuya adquisición precisamente, en tanto que es cosa de un aprendizaje, depende en absoluto del conocimiento y de la voluntad. El tercero es: 19, por parte de la cosa: el conocimiento de la ley, en la cual la marcha inductiva (el segundo grado) llega a una conclusión, la cual debe servir de nuevo como comienzo para una nueva marcha que llega a conclusiones más elevadas, y así hasta lo infinito; 2°, a esto corresponde por parte del que aprende: que precisamente sólo mediante tal conocimiento se alcanza el pleno dominio del problema, y con esto la libertad conquistada frente al objeto. Lo que entonces queda por hacer es rendir cuentas y comprobar en nuevos hechos el examen propio y la comprobación del error, con lo que se cierra el círculo del aprender, pero se abren al mismo tiempo más amplios y grandes problemas para aprender de nuevo; y 39, por parte del que enseña: la indicación de la prueba y comprobación de lo obtenido, y en tanto que sea necesario, la justificación. La comunidad es aquí una relación autónoma y libre entre miembros iguales; la dirección por parte de otro termina, al menos para este problema determinado. y surge la propia dirección. Pero precisamente en una consideración crítica sobre lo alcanzado se camina más allá y se aclara la misma perspectiva; lo incumplido se convierte en estimulo de un progreso cada vean más amplio: el sentido positivo de este incumplimiento es la conciencia de la infinitud del problema. Y precisamente por esto la comunidad no llega a ser superflua, sino que se eleva cada vez más a grados superiores.

Por esta razón se extiende más adelante este proceso gradual a la comunidad amplia de la familia, del pueblo y por último, de la humanidad. Con esto se obtiene, al mismo tiempo, el fundamento para la organización de la actividad educadora en las formas típicas de la educación, en la casa en la escuela, y la educación, en la unión libre de los adultos.

 

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