Grados de la organización de la educación: la casa, la escuela y la unión libre de los adultos

La idea pedagógico-social del Estado, dirigida en sus rasgos fundamentales, aunque faltándole mucha tendencia·en su instauración especial, fue comprendida claramente por Platón. De ella surge, para las actividades educadoras en especial, la exigencia de que se presente, todo lo más posible, independiente del influjo de los factores económicos y políticos (autonomía de las actividades educadoras); además que deben participar en ella todos los miembros de la comunidad con igual derecho, y que la posibilidad de la participación en el trabajo de la educación social, debe estar limitada todo lo menos posible económica y políticamente

El principio de la organización social de la actividad educadora es que, correspondiendo a la estructura de las mis-más actividades sociales, la educación para el trabajo económico debe incluirse, desde el principio, en la vida del trabajo de la comunidad, así que ésta forme para si a los adultos; que de igual modo la educación para la actividad política se incluya en la vida política de la comunidad, y per-mita a los adultos formarse paso a paso en ésta; mientras, la madurez sucesiva de la razón en cada miembro de la comunidad debe coincidir con la progresiva participación que se eleva en el trabajo de la educación común. Pero este desarrollo triple se cumple de hecho (al menos aproximada-mente) en las correspondientes formas exteriores de la organización, a saber: en la educación de la casa, en la es-cuela y en la educación de los adultos unidos libremente.

1° La casa, la familia, como célula del organismo económico, forma en todo caso sus formas primitivas, conservan-do al mismo tiempo, en los grados inferiores del orden social, la fundamentación para un primer grado de la educación social. La primera comunidad inmediata en la cual crece el hombre, es la de la casa o al menos una forma de organización con carácter de unión familiar. De ella surge naturalmente la primera educación esencial del hombre joven, que persiste todavía en el grado inmediatamente sensible. A ella pertenece (según Pestalozzi) preferentemente la educación de los sentidos y de la mano, la educación para el trabajo propio e inmediato, la cual conduce forzosamente a las formas elementales de la educación, tanto intelectual como moral, estética y religiosa.

Al segundo grado, al de la regulación consciente por la voluntad, directora, esto es, al grado del entendimiento, tanto practico como teórico, corresponde, por el contrario, la forma de organización propia de la escuela. El modo de educación es y debe ser aquí más mediato; con esto el hombre aprende a constreñirse a las necesidades sin un impulso inmediato. El formalismo completamente exterior que caracteriza la educación escolar y se asemeja manifiesta-mente al formalismo del derecho concibes en este problema propio del segundo grado de la educación; la escuela representa igualmente un Estado en pequeño (como el Estado una escuela en grande) y sirve al mismo tiempo de aclimatación en el orden social. Precisamente por esto está organizada conforme a la vida pública y es responsable de ella, y, por tanto, ha de organizarse como escuela nacional. Todo el contenido y la característica de la educación escolar ha de determinarse según este principio.

3° Pero también la clase más libre de educación, esto es la correspondiente al tercer grado, no puede estar privada de una forma de organización; se presenta aquí, naturalmente, sólo con carácter unilateral, en la forma de escuela superior. Es una existencia justificada extender ésta de tal manera que de ella participen, en todo lo posible, todas las clases populares. Se habla de la escuela superior popular, de la extensión de la escuela superior la cual, en primer término, es una verdadera “Universidad”: un punto medio del trabajo libre de la educación para los adultos de todos los círculos populares estaría representado por una “escuela superior para todos”. Considerada en un desarrollo superior.se aproximaría al cumplimiento de la exigencia platónica de una realización de toda la vida social, con la más alta educación espiritual, moral y estética, que sólo fuera capaz de prosperar en sí. El trabajo de la educación comunal seria la consecuencia necesaria de la comunidad de la vida toda y el apoyo más firme para la comunidad económica y política. En el periodo actual, donde se hace preciso salvar el abismo profundo entre las clases superiores e inferiores, el problema más importante sería organizar de cierta manera la educación libre de los adultos en todas las clases de la nación, especialmente en las clases trabajadoras; lo cual incluye especialmente el que los esfuerzos por la educación de los trabajadores deben entrar en estrecha relación con la ayuda económica y la educación política de las clases trabajadoras.

 

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