Estas dos herramientas pueden ser el camino de la transformación de la nueva enseñanza, ante demandas actuales.

La velocidad del cambio y la transformación digital atraviesan el escenario mundial actual, por ello las herramientas para adecuarse a esto son necesarias. La educación y la tecnología forman un binomio sólido que tiene el poder de redefinir los procesos de aprendizaje y enseñanza, para responder a esta cambiante realidad.
Esta combinación se posiciona como una de las herramientas que pueden ser de gran impacto para poder democratizar el conocimiento, reducir brechas de acceso y preparar a las nuevas generaciones para las demandas actuales. Encontrar la forma para potenciar esta alianza para garantizar una educación de calidad, inclusiva y equitativa es el desafío.
Las nuevas tecnologías están revolucionando la forma en la que se piensa y pone en marcha la educación. Desde plataformas de aprendizaje en línea hasta inteligencia artificial, la realidad aumentada o el análisis de big data, el sistema educativo se está redefiniendo de la mano de las innovaciones.
Sin embargo, el cambio de impacto es en relación con la forma en la que estas herramientas tienen la capacidad de generar oportunidades de desarrollo, puntualmente en aquellas personas que, por distintos motivos, quedaron aislados del sistema educativo tradicional.
La tecnología como herramienta de educación
La incorporación de la tecnología en la educación dio un paso hacia una necesaria transformación en el área, al potencial la capacidad de brindar servicios educativos en lugares donde antes estudiar no era una posibilidad. Las zonas rurales, comunidades vulnerables o territorios de emergencia ahora utilizan herramientas digitales para brindar aprendizaje.
Programas como Educ.ar en Argentina, ProFuturo en América Latina o la plataforma Khan Academy a nivel global, son ejemplos del alcance que tiene poder contar con inversión, creatividad y voluntad política para garantizar el derecho a la educación.
Desde el uso de aulas virtuales o la entrega de dispositivos móviles con contenidos cargados previamente, permiten que niños, niñas y adolescentes puedan acceder a materiales educativos actualizados. Con este modelo se mejora el acceso, pero también impulsa la permanencia escolar y reducen la deserción, debido a que no se tienen que enfrentar a la falta de material.
Otro factor importante que ofrece este modelo educativo es la personalización del aprendizaje que se puede brindar ya que con a la inteligencia artificial es posible adaptar los contenidos, ritmos y metodologías a las necesidades de cada estudiante.
Plataformas educativas como Duolingo, Coursera o Edmodo analizan los patrones de estudio y dan recomendaciones para reforzar conocimientos o avanzar a nuevos niveles. Esta capacidad de respuesta individualizada es una importante herramienta pedagógica, sobre todo en aulas diversas donde conviven alumnos de distintos niveles de habilidades.
Además, la tecnología permite diversificar los formatos de aprendizaje, desde textos interactivos, videos didácticos, simulaciones, videojuegos educativos hasta podcasts, que tienen la capacidad de adaptarse a distintos estilos cognitivos. Y esta funcionalidad impacta en la forma de aprendizaje, brindando cierto atractivo.
Esto es de gran importancia sobre todo en la búsqueda de educación inclusiva, donde es necesario contemplar múltiples formas de enseñar y aprender.
Sin embargo, el riesgo de acrecentar la brecha digital es un hecho, teniendo en cuenta que hay zonas que tienen nulo acceso a la conectividad, por ello si no se acompaña de políticas públicas que garanticen acceso universal a internet, dispositivos y alfabetización digital se puede generar un gran problema.
Pese a la gran capacidad que puede tener la tecnología en el aula, nada puede reemplazar el importante rol que tiene el docente. Por ello, estas herramientas digitales deben ser vistas y utilizadas para fortalecer su práctica, brindando nuevos recursos y capacidades para transformar la experiencia educativa.
Programas de desarrollo profesional docente, como los que impulsa la Fundación Varkey o el Instituto Nacional de Formación Docente (INFoD) en Argentina, apuntan a dar a los educadores de habilidades tecnológicas y pedagógicas que les permitan integrar eficazmente las TIC en sus clases.
También es necesario avanzar en modelos híbridos de enseñanza, que combinen lo mejor del aula presencial con las posibilidades del entorno digital. De allí, poder realizar estrategias adecuadas.
Queda claro que el nuevo modelo de educación no será exclusivamente digital ni completamente presencial. Será híbrida, flexible, centrada en el estudiante y orientada al desarrollo de competencias para un mundo incierto y cambiante.
Las habilidades necesarias para responder a este escenario pueden desarrollarse en contextos educativos en la que se use la tecnología de forma significativa para eso se necesita que este modelo necesita de inversiones sostenidas, innovación pedagógica y voluntad política.
También, es necesaria tener mirada ética respecto al uso de los datos, la protección de la privacidad y el rol de las grandes corporaciones tecnológicas en el ámbito educativo. Pero en este sentido, es de gran importancia poder mantener una perspectiva crítica que coloque al estudiante en el centro del proceso.
La educación con la tecnología trabajando en equipo tienen la capacidad de transformar vidas, impactar sobre las desigualdades y preparar a las nuevas generaciones para el mundo al que deben afrontar. El desafío está en hacer que esta combinación sea tenga un alcance masivo.



